DYLE Nº 16

Modelo dialógico del ceip san juan de ávila para la inclusión Socioeducativa
Teresa Bobadilla
Directora del CEIP S. Juan de Ávila, Castellar de Santiago (Ciudad Real)
Vanesa Gijón
Jesús Rodríguez de Guzmán
Inspector de Educación.
Resumen. Nos preocupa el carácter estigmatizante del modelo de atención a la diversidad que hace salir del aula al alumnado con dificultades para reforzar déficits curriculares o sociales, restándole oportunidades de aprendizaje en un entorno normalizado e inclusivo.
Proponemos un modelo en el que la especialidad de Pedagogía Terapéutica desempeñe su función en el aula ordinaria de modo inclusivo, interviniendo de manera directa en el alumnado con dificultades para que sigan las tareas de aprendizaje propuestas por la tutora o tutor.
Las Actuaciones Educativas de Éxito incluyen el modelo dialógico de aprendizaje de Comunidades de Aprendizaje. La respuesta inclusiva a la diferencia, desde el enfoque dialógico, aplica al alumnado con dificultades las mismas actuaciones que mejoran el rendimiento de todo el alumnado.
Palabras clave: diversidad, inclusión, dialógico, estigma, necesidades educativas.
HACIA LA IGUALDAD DE DIFERENCIAS
La homogeneidad no puede ser la característica que define los centros educativos. Al contrario, la escuela debe asumir el paradigma de la diferencia como una realidad social indiscutible, como una prioridad educativa para que el alumnado crezca con una mentalidad abierta y comprensiva con los compañeros y compañeras diferentes y, en consecuencia, como un valor que debemos programar y desarrollar en los centros educativos (Puigdellivol, 2005).
Bajo ese paradigma, no se puede entender la atención a la diferencia como una meta en sí misma, sino como el camino que nos permita alcanzar el verdadero objetivo que no debe ser otro que, la superación de desigualdades. La cuestión fundamental radica en qué medidas debemos adoptar como centro educativo público para alcanzar la deseada igualdad en un contexto socioeducativo desfavorecido como el nuestro.
La atención a las características individuales de nuestro alumnado, incluye decisiones del equipo docente, previa reflexión, que comprometen su práctica educativa, afectando a todas las variables metodológicas y organizativas que intervienen en el proceso, destacamos los agrupamientos por la importancia que damos al enorme potencial que suponen los compañeros, en grupos heterogéneos, como agentes en la respuesta educativa de calidad a la diversidad, desde un enfoque inclusivo y dialógico.
El apoyo que prestan los compañeros y compañeras, en agrupamientos heterogéneos, condiciona la organización del resto de elementos curriculares, la distribución de los distintos espacios de trabajo del aula y del centro, el tiempo que dedicamos a cada tarea, al trabajo individual o grupal, y el tipo de tareas que planteamos para propiciar el aprendizaje del alumnado con dificultades, en interacción dialógica con sus compañeros más capaces.
El enfoque inclusivo
Lejos queda el modelo segregador que dejaba al margen del sistema educativo ordinario al alumnado que encontraba barreras significativas para el aprendizaje.
El movimiento por la inclusión desplaza en los últimos años a la integración escolar con un mayor compromiso por crear escuelas en las que todos sus integrantes sean miembros valiosos de la comunidad.
Destaca la idea de participación de todos los miembros de la Comunidad de Aprendizaje, identificando y eliminando las barreras que dificultan la plena inclusión de todo el alumnado, cambiando los modos de pensar y hablar sobre la diversidad y, finalmente, redefiniendo las políticas educativas y las prácticas cotidianas que desarrollamos en las aulas.
La inclusión presta especial atención a los individuos que encuentran barreras para el aprendizaje desde tres premisas: la atención a las variables contextuales, la propuesta de cambios metodológicos y organizativos que beneficien a la totalidad y, por último, el diseño de ambientes escolares que estimulen la participación, las relaciones interpersonales y el éxito de todos.
Pretendemos crear entornos educativos que, teniendo en cuenta la diversidad y la complejidad social, ofrezcan expectativas de éxito a todo el alumnado en el marco de un sistema inclusivo, con la intención de transformar el centro y su entorno en un lugar donde el proceso de enseñanza/aprendizaje sea compartido por la comunidad, como elemento fundamental de la inclusión educativa.
El centro es el marco de referencia de la intervención dirigida al alumnado que precisa de medidas individualizadas, no los especialistas de la atención a la diversidad, y se parte del Proyecto Educativo, no de planes de trabajo o adaptaciones individuales.
Además, la intervención se desarrolla dentro del grupo de referencia, garantizando la participación de todo el alumnado en un contexto normalizado y prescindiendo de las aulas de pedagogía terapéutica, en las que el alumnado recibiera una atención tan individualizada como segregadora y generadora del estigma que queremos evitar en nuestro alumnado.
La tutoría ejerce un rol protagonista en la atención inclusiva a la diferencia. Cuando programamos también pensamos en el alumnado que forma parte del grupo y que encuentra barreras para el desarrollo de las competencias. El tutor es el principal eslabón en la cadena que transmite al aula el modelo educativo inclusivo que prescribe nuestro Proyecto Educativo.
La organización de las aulas y las tareas que programamos facilitan el trabajo en Grupos Interactivos y el Aprendizaje Dialógico que, beneficiando a todo el alumnado, persigue alcanzar la igualdad de diferencias. Aprovechamos el enorme potencial que suponen los iguales, los compañeros más competentes, o con diferentes competencias, en la respuesta inclusiva a la diversidad. Los grupos heterogéneos, la tutorización entre iguales y el desarrollo de tareas en grupos interactivos que deben resolverse mediante un modelo dialógico permiten atender a la diversidad evitando el estigma que sufriera el alumnado atendido con una planificación diferente, con otros recursos personales, fuera del aula ordinaria, sin su tutora y sin el contacto y ayuda continua de sus compañeros.
Queremos completar la descripción de nuestro modelo inclusivo con la aportación de las personas voluntarias, no profesionales pero formadas en el modelo dialógico, que intervienen en los Grupos Interactivos y que participan también en la respuesta a la diferencia.
Practicamos la coherencia con el enfoque inclusivo al prestar atención a las variables contextuales que pueden suponer una barrera para el desarrollo del alumnado, las barreras están fuera, las potencialidades que desarrollamos pertenecen al alumnado.
Estos cambios organizativos, que se resumen en la respuesta inclusiva a la diversidad dentro del grupo ordinario, coordinada por la tutora, con la participación de los iguales, los grupos interactivos y el apoyo especializado de la especialista en pedagogía terapéutica en el aula ordinaria, benefician a la totalidad del alumnado, porque los más capaces mejoran y afianzan sus aprendizajes al tener que compartir con el alumnado con dificultades la resolución de tareas. A la vez creamos un ambiente de aula en el que la interacción y el diálogo fomentan la actitud de valorar el éxito como algo colectivo, o es de todos o no es éxito.
El modelo dialógico
El aprendizaje dialógico pone el foco en la dimensión intersubjetiva del aprendizaje y resulta un marco científico útil para explicar cómo las personas aprenden más y mejor (Aubert, Flecha, García, Flecha, & Racionero, 2010).
Desde esta perspectiva del aprendizaje, basada en una concepción comunicativa, se entiende que aprendemos a partir de las interacciones con otras personas. En el momento en que nos comunicamos y entablamos un diálogo damos significado a nuestra realidad.
Según la concepción dialógica del aprendizaje, para aprender necesitamos de situaciones de interacción diversas en las que el diálogo se basa en una relación de igualdad y no de poder, lo que significa que todos y todas tenemos conocimiento que aportar, reconociendo así la inteligencia cultural en todas las personas.
En una Comunidad de Aprendizaje todas las personas tienen las mismas oportunidades y capacidades para participar en el diálogo, y los significados se construirán a partir del diálogo igualitario entre el alumnado, los apoyos y el profesorado.
El estigma del alumnado con necesidades educativas
Las medidas que aplicamos al alumnado que encuentra barreras en su proceso de aprendizaje, podrían ser percibidas como una alteración del proceso normalizado de enseñanza y de socialización que todos deberíamos recibir.
Tanto el alumnado con dificultades podría caer en la victimización como los compañeros podrían derivar en actitudes de rechazo hacia quien recibe una atención distinta a la ordinaria, abocándonos, en todo caso, a conductas y actitudes discriminatorias hacia la diversidad. En ese sentido (Frederickson & Furnham, 2010) estudiaron el rechazo entre iguales entre niños con dificultades de aprendizaje y el resto del grupo- clase. En el estudio se mostraron diferencias significativas que señalan que el alumnado con Dificultades de Aprendizaje (DA), es rechazado por sus pares en mayor proporción.
Podemos caer en el error de considerar la falta de competencias sociales del alumnado con dificultades como la causa de su escasa integración en el grupo. Si afirmáramos que este alumnado no se esfuerza por integrarse y que, por ese motivo, no son aceptados por el grupo, no estaríamos sino poniendo el carro delante de los bueyes, confundiendo causas y efectos.
Estas realidades deben alertarnos acerca de la necesidad de priorizar el desarrollo de las destrezas sociales en nuestra intervención educativa, y tal objetivo no puede pretenderse al margen del grupo ordinario, en el que los propios compañeros ejercen de actores protagonistas de la respuesta educativa.
Por otra parte, la actitud que observamos en el alumnado que recibe apoyos y refuerzos, cuando éstos no se producen en el aula ordinaria, conlleva desatención a las explicaciones y tareas que se desarrollan en su grupo de referencia.
Tal situación se agrava cuando el alumnado cambia de etapa, el paso a Secundaria implica un proceso que, además de las dificultades que pueda suponer para cualquier estudiante, añada al que encuentra barreras para el aprendizaje la probable desorientación al encontrarse en grupos diferentes y más numerosos, en los que el referente de la persona que ejerce la tutoría se diluye y el número de materias y de docentes que intervienen en el grupo aumenta, dificultando incluso la intervención inclusiva de especialistas.
En nuestro modelo comunitario, la aplicación de los principios dialógicos y la adopción de valores inclusivos nos ha llevado a una organización de la atención a la diferencia en el centro que pretende evitar el rechazo, la exclusión y la victimización del alumnado que sufre barreras, a la vez que, en positivo, nos planteamos el reto de mejorar el estado psicosocial de todo nuestro alumnado.
Nnuestro modelo dialógico de comunidades de aprendizaje
Nuestro centro pretende despertar ilusiones por aprender y por enseñar, implicando a todos los agentes que participan en la educación de nuestros niños y niñas: el propio alumnado, el profesorado, sus familias, el personal no docente, las asociaciones, el voluntariado… haciendo real el proverbio africano “para educar a un niño es necesario un pueblo entero”.
Apostamos por un modelo que considere la igualdad de diferencias, que beneficie a todo el alumnado, valorando la diversidad como un elemento enriquecedor y positivo. Pretendemos elevar las expectativas y la autoestima del alumnado, generar una enseñanza entre iguales y favorecer nuevas fórmulas para desarrollar los aprendizajes. Uno de nuestros principales objetivos es proporcionar a todas las personas la capacidad de diálogo y crítica para la construcción de una sociedad democrática, igualitaria, intercultural y solidaria.
La práctica de la tutoría
El tutor o tutora de cada grupo tiene la gran responsabilidad de trasladar al aula los principios y valores que definen nuestro proyecto educativo de centro, siendo uno de los aspectos clave el rechazo tajante de cualquier forma de exclusión.
La figura de la orientadora del centro es clave a la hora de coordinar el trabajo con el resto del profesorado que interviene en el grupo, especialmente con especialistas de Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje, haciendo conscientes a las familias de la importancia de su colaboración y participación en la vida escolar de su hija.
Desde la tutoría se presta especial atención al fomento de la participación en el centro de todas las familias, con objeto de evitar que algunas puedan sentirse desplazadas en ciertas actividades académicas. En las reuniones tratamos de enfatizar lo positivo de nuestras expectativas sobre la evolución de sus hijos o hijas, no centrándonos en las limitaciones, sino en dar información sobre su progreso. Además, desarrollamos proyectos que permiten que se reconozcan y utilicen los talentos de todo el alumnado, fomentando la autoestima, el respeto mutuo y el sentimiento de pertenencia al grupo. Nos apoyamos en estrategias metodológicas y fórmulas organizativas en las que todos y todas puedan proporcionar y recibir ayuda cuando lo necesiten.
Actuaciones educativas de éxito y respuesta a la diferencia
En nuestro centro todas las personas tienen cabida y todas pueden aportar algo, puesto que las diferencias nos enriquecen. A través de las diferentes prácticas educativas de éxito, y en el marco del dialogo igualitario, creamos una cultura inclusiva, pretendiendo hacer comprender a todo el alumnado la importancia de las diferencias individuales, a través de fórmulas organizativas que promueven este objetivo.
Estas estrategias buscan un enriquecimiento de todo el grupo, nadie se queda atrás, y para ello son fundamentales las altas expectativas hacia nuestro alumnado y la creación de espacios seguros en los que se valoren y aprovechen los potenciales de todos y cada uno de ellos.
Por estos motivos destacamos las bases socioeducativas del proyecto de Comunidades de Aprendizaje: no rebajar niveles ni expectativas, ya que de lo contrario estaríamos contribuyendo de un modo u otro a la exclusión social a medio y largo plazo. Hemos de buscar los apoyos necesarios y traerlos al aula, intensificar los aprendizajes, programar actividades con las familias y favorecer las interacciones en el grupo-clase, contando también con la mayor participación posible de adultos. Nuestra intención es que todos y todas disfruten de las mismas oportunidades organizando los recursos necesarios dentro del aula ordinaria, ofreciéndoles oportunidades para interactuar con los compañeros/as, para recibir ayuda y para desarrollar habilidades sociales y mejorar las relaciones.
El trabajo en Grupos Interactivos potencia estas interacciones entre el alumnado, contando también con adultos (profesorado, familiares y voluntariado), creando así un espacio de trabajo orientado a la aceleración del aprendizaje que permite además un seguimiento individualizado y grupal. En esta práctica educativa igualitaria nadie es excluido ni segregado. El aula se abre a la comunidad, los alumnos y alumnas aprenden mejor y se entusiasman más, manteniendo las expectativas del éxito de todos y todas.
Otra de las prácticas inclusivas que desarrollamos son las Tertulias Literarias Dialógicas. Cuando mejor comprendemos y analizamos un texto es cuando lo comentamos con alguien. Es más, leemos un texto de manera más profunda y reflexiva cuando sabemos que lo tendremos que comentar con otra persona. El hecho de compartir los contenidos de la lectura supone un factor de motivación para el alumnado, a la vez que consolida sus conocimientos. Previamente a la tertulia, como medida de inclusión educativa, las especialistas ayudan a preparar el texto al alumnado para que puedan compartir sus ideas, inquietudes y aportaciones, obteniendo beneficios no solo en cuanto al aprendizaje, sino también a su autoestima.
Este tipo de estrategias nos facilitan fomentar las redes naturales de apoyo que existen en el aula, planteándonos un modelo de enseñanza que nos permite ser una comunidad más inclusiva y acogedora.
La inclusión del alumnado que precisa de medidas individualizas o extraordinarias en el aula, es una experiencia de aprendizaje positiva para el resto.
A través de este modelo de convivencia se pretende crear aulas que acojan y respeten a todo el alumnado y todas las diferencias. En las asambleas, y a través del trabajo sobre normas de convivencia consensuadas por toda la comunidad, aprenden a oponerse al racismo, al sexismo, a detectar prejuicios, aprenden la diferencia entre tolerancia e intolerancia o entre inclusión y exclusión. Se crean redes de apoyo entre compañeros en las que unos alumnos ayudan a otros para evitar situaciones de abuso en el centro y para favorecer la inclusión de todos los compañeros y compañeras.
Intervención desde la especialidad de Pedagogía Terapéutica
El apoyo que realiza la especialista recoge estrategias que complementan y consolidan la acción educativa realizando una intervención que asegure el rendimiento máximo de todo el alumnado que precise medidas de inclusión educativa.
Nuestra intervención se caracteriza por ser continua, globalizada, integradora y preventiva anticipándose a las posibles dificultades del aprendizaje, realizándose con una periodicidad en el tiempo para que sea efectiva y dentro del aula.
Las funciones que el profesorado de pedagogía terapéutica realiza son:
- Favorecer el acceso al aprendizaje y la igualdad de oportunidades.
- Apoyo al aula completa, las dos docentes en el aula van desplazándose por la clase trabajando con el alumnado que lo necesite.
- Apoyo en grupos interactivos.
- Colaborar con el resto de profesorado compartiendo y elaborando material y recursos para facilitar el aprendizaje a todo el alumnado.
- Comunicación con las familias del alumnado de medidas de inclusión educativa para informar del proceso, progreso y del plan de trabajo que se implementa en el aula.
- Participación activa en cualquier actividad de centro.
Participación de familiares
La implicación de las familias en la vida escolar de sus hijos e hijas mejora los resultados escolares, por este motivo la participación de los familiares en la toma de decisiones en todo lo que incumbe a la educación de sus hijos e hijas es uno de los pilares de nuestro proyecto.
La participación de las familias y de la comunidad adopta diversas formas: en las actividades complementarias, en grupos interactivos dentro del aula, representación en la toma de decisiones, participación en actividades de formación, que, a su vez, mejora el nivel educativo de muchas familias promoviendo espacios donde todos y todas aprendemos juntos, dando sentido a la educación.
Destacamos la importancia de que todas las familias conozcan nuestro proyecto educativo, que sean conocedoras de cada una de las prácticas educativas de éxito y de cómo pueden participar en ellas, y de las líneas generales del trabajo que se desarrollan en el aula.

Aubert, A., Flecha, A., García, C., Flecha, R., & Racionero, S. (2010). Aprendizaje dialógico en la sociedad de la información. Barcelona: Hipatia.
Frederickson, N., & Furnham, A. (2010). Peer‐assessed behavioural characteristics and sociometric rejection: Differences between pupils who have moderate learning difficulties and their mainstream peers. British Journal of Educacional Psychology, 391-410. doi:https://doi.org/10.1348/0007099041552305
Puigdellivol, I. (2005). La educación especial en la escuela integrada. Graó: Barcelona.
