Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº 22

DYLE Nº 22

Columna internacional

La IA y su aplicación en el Derecho

Luis Felipe POLO

 

Más temprano que tarde, todas las áreas del conocimiento humano necesariamente aplicarán la Inteligencia Artificial (IA).

La ciencia del Derecho tiene una relación importante con la IA y, aunque hay muchas dudas sobre la implementación de la IA en el derecho, esta debe de hacerse bajo el estricto cumplimiento de las legislaciones vigentes en cada país y que su aplicación sirva para fortalecer el Estado de Derecho y sobre todo para procurar la JUSTICIA.

La base que fundamenta los principios del Derecho en general es justamente su filosofía. La Filosofía del Derecho constituye una rama jurídica propia en la que el Derecho da la mano a otras disciplinas humanas y sociales, como la filosofía, la historia o la teología, pero con un carácter propio que la dota de especificidad y la cualifica como rama del conocimiento independiente.

El Estado y la discrepancia por su finalidad

Para entender de mejor manera el papel del derecho a los retos que la IA nos pone por delante, es necesario partir de la responsabilidad que tienen los Estados ante sus sociedades.

El concepto de estado ha ido evolucionando con el tiempo y no hay consenso en su real dimensión. De manera sencilla, el concepto general de estado es la sociedad políticamente organizada, dirigida por un gobierno, entendiéndose por gobierno un poder permanente que dicta mandatos imperativos y los hace cumplir, dominando cuando es necesario por medio de la fuerza, las voluntades rebeldes.

Su complejidad conceptual nos lleva a encontrar diversas aproximaciones e interpretaciones. Desde algunos que consideran al Estado como una representación del espíritu moral, su expresión concreta; otros como el instrumento de explotación usado por una clase contra los demás; algunos otros, lo definen como un aspecto de la sociedad que se distingue de esta sólo en forma analítica; hasta quienes consideran que Estado es un sinónimo de Gobierno.

El concepto de Estado no puede dar lugar a una fórmula que pueda adaptarse, sin más, a todas las situaciones. Sin embargo, no se puede rechazar toda determinación conceptual del Estado porque una repulsa de tal clase significaría que no se da valor debido a la comprensión humana.

Aún sigue siendo que la razón de ser del Estado es garantizar el bien común, adquirir, conservar y desarrollar sus componentes y ha de contar con unos medios eficaces que la sociedad pone en sus manos.

El romanticismo de encontrar el Bien Común se usa de pretexto para que las clases políticas sigan con su retrógrado discurso que amenaza al estado de derecho. En términos de quienes sueñan con el “bien común”, el uso de la IA para “encontrar” esta finalidad del estado quedará solo en retórica y teoría a sabiendas que los estados de derecho sufren por su resquebrajamiento inminente.

Tanto el pueblo, la nación y la conciencia común que constituyen la base para la existencia del Estado se ve inoperante y hasta inservible en muchos de los países donde sus políticas públicas no fortalecen la construcción de ciudadanía y menos de un estado con permanentes injusticias en todo el sentido de la palabra.

La escuela más tradicional proclama que la razón de ser del Estado es garantizar el Bien Común. Es decir, adquirir, conservar y desarrollar todos los elementos y condiciones necesarias que le permitan una composición adecuada con las necesidades de sus sociedades. No se trata de que el Estado debe ser el único interesado en este bien común, ya que ello es tarea que incumbe a todos los miembros de la sociedad. Pero al Estado, le corresponde de una manera eminente.

El bien común sigue siendo el camino para algunas doctrinas e ideologías políticas que defienden la necesidad de construir sociedades libres de la miseria, la opresión y la marginación e ignorancia, lo cierto es que los estados deben dar un salto cualitativo y cuantitativo para desarrollar reales estados de bienestar basados en políticas públicas que las transforman.

En las últimas décadas los cambios radicales que se presentan en la humanidad demandan respuestas rápidas de los estados. Ya no solamente el desarrollo tecnológico que está al alcance de todos, sino también nuevas tecnologías, como la IA, que con sus bondades y amenazas, debe servir para transformar nuestros estados.

El estado actual de las sociedades, lamentablemente, no satisface por igual a la conveniencia de todos sino con preferencia a la de unos en detrimento de los demás.

Esto impone la revisión de la propia estructura y función del Estado, revisión que se hace en orden a analizar si ellas son adecuadas a los fines inmediatos, mediatos o de inadecuación, adelantar los procesos de transformación que se requieran, tanto en las estructuras como en las funciones donde los estados deben perseguir fines compatibles con el interés de los pueblos y de la humanidad en general. Sin embargo, toda revisión del Estado debe hacerse de acuerdo con las normas constitucionalmente establecidas para tal fin.

Los estados deben de apostar por crear estados de bienestar y dejar de lado la aspiración de perseguir el bien común, ya que solo quedan plasmadas en discursos, teoría, sueños y arengas que paralizan el desarrollo que las actuales circunstancias demandan de los estados.

La vigencia de los derechos humanos y el uso de la IA

Las actuales estructuras económicas, políticas y sociales constituyen principalmente las causas por las cuales no existe la plena realización de los derechos humanos. Los derechos humanos son pasado, presente y futuro.

La humanidad sería diferente si los derechos humanos son garantizados, respetados y cumplidos. La igualdad ante la ley es un derecho humano reconocido por el derecho natural y por el derecho positivo y la igualdad material es un anhelo de todas las personas a alcanzar por iguales condiciones económicas, sociales y culturales.

Una nueva forma para que todos entiendan los derechos humanos debe partir de un diagnóstico real y serio que nos lleve a dirigirnos a todos los sectores para que se comprometan a entender los derechos humanos y hacerlos sensibles a los problemas de los pobres y marginados de la sociedad.

Esa sensibilización debe pasar por no politizar el término de “derechos humanos” ni para favorecer a sectores políticos. El término de derechos humanos tiene que ser patrimonio de la humanidad y como tal debe de dársele el sentido correcto de lo que significa y solo se logra con la práctica y el buen uso de los derechos humanos.

El proceso de profundización de la democracia significa crear las condiciones que aseguren la plena vigencia del Estado de derecho y dar garantía de respeto a los derechos inherentes a la persona humana. Es necesario el funcionamiento eficaz, orgánico y coordinado de los recursos interinstitucionales y la participación de la sociedad civil en el tema de los derechos humanos.

Equivocadamente se piensa que los “derechos humanos” pertenecen a un sólo sector de la sociedad. Se debe trabajar a la par de los gobiernos y de las instituciones públicas y privadas en políticas que lleven a sensibilizar a las sociedades en este tema.

Los derechos humanos están pidiendo una vía de legitimación oportuna y de apropiación de sentido en la comunidad, que se convierte como el primer espacio potenciado para la promoción, defensa y conservación de estos.

En este sentido, se debe contribuir al fortalecimiento de los procesos de desarrollo educativo, social, político y ético que requieren los países y hacer efectivos los principios de la educación y los valores de la democracia participativa definidos en las Constituciones Políticas.

Se tiene que trabajar directamente con las clases más desfavorecidas y con aquellas personas que están desprotegidas, como refugiados o inmigrantes, poblaciones diversas, mujeres, etc. Desarrollar diversos programas en zonas marginales para conseguir la integración de todas las minorías y colectivos marginados. Sin la ayuda de la sociedad este reto es muy difícil.

Para conseguir un cambio social, la formación, la educación son de vital importancia. Se deben de fortalecer las estructuras educativas, los cursos de formación de voluntarios y formación de formadores a diferente nivel social.

El reto para los próximos años es justamente, crear las condiciones más favorables para incentivar una discusión en las sociedades de temas puntuales de los derechos humanos, cuya finalidad será la sensibilización y el apoderamiento de estos de parte de los sectores sociales.

Una nueva visión de los derechos humanos es formar personas bajo principios del respeto por la vida, la dignidad de la persona, la formación de valores éticos, la igualdad de todos los seres humanos ante la ley, actitudes para el diálogo y la tolerancia consolidando un espacio de expresión y reflexión patra construir una sociedad donde primen la convivencia y la fraternidad.

La aplicación de la IA en la ciencia del derecho

Al ser el derecho una ciencia de carácter académico, se ocupa de regular las relaciones entre individuos y grupos en una sociedad. Se le clasifica como una ciencia social por estudiar el comportamiento humano, las interacciones sociales y las instituciones que rigen la convivencia en sociedad.

El derecho se centra en el estudio y la aplicación de las leyes y otros instrumentos legales que gobiernan la conducta de los individuos y las organizaciones. También aborda temas como la justicia, la moral, la equidad y la aplicación de normas en contextos específicos.

El estudio y aplicación del derecho involucran aspectos multidisciplinarios, incluidos elementos históricos, sociológicos, políticos, económicos, educativos y éticos. Por ello, la gran incógnita es identificar la forma en que la IA puede relacionarse con el derecho.

La incorporación de la IA preocupa en cuanto a elementos de transparencia e imparcialidad de los algoritmos utilizados en la toma de decisiones, así como sobre quién es responsable en caso de errores o sesgos en los resultados generados por sistemas de IA.

De allí la importancia de la regulación y marcos legales adecuados para abordar cuestiones como la protección de datos, la responsabilidad por decisiones automatizadas y la ética en la aplicación de la IA en el sistema legal.

El uso de la IA en el derecho actualmente se presenta en análisis legales ya que pueden revisar grandes volúmenes de documentos legales de manera rápida y precisa para segmentar y dosificar la información a los operadores de justicia.

Una de las grandes ventajas para los abogados es que, a través de la IA, se pueden predecir posibles resultados legales al analizar los algoritmos de datos históricos de casos judiciales para predecir resultados legales.

En Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Singapur hay programas especializados de IA para que en los despachos de abogados se revisen contratos, se hagan análisis de documentos legales, predicción de resultados judiciales y asesoramiento legal automatizado.

China es el único país, por ahora, donde la IA asume el papel de juez y emite resoluciones. Se utiliza en procesos económicos sencillos, graba los testimonios con reconocimiento de voz, analiza materiales del caso y verifica la información en bases de datos en tiempo real. Un tribunal aplicó una tecnología similar en litigios sobre accidentes de tráfico, en los que el asistente de IA examinó las pruebas y redactó los veredictos, ahorrando el 80 % del tiempo del juez.

Ya hay casos de derecho penal en China donde la IA ha sido utilizada por jueces y fiscales para sugerir penas basándose en el análisis de big data de la información del caso y en sentencias anteriores de casos similares.

En definitiva, la aplicación de la IA en el derecho es una tendencia global que se está expandiendo a medida que la tecnología avanza y se hace más accesiblecomo se expanderá en otras áreas como la educación. Sin embargo, todavía existe incertidumbre sobre su impacto a largo plazo en la profesión legal y en la administración de justicia por los desafíos y riesgos que se puedan presentar.

El debate de la aplicación de la IA en el derecho es enriquecedor: cómo aprovechar los beneficios de esta tecnología. En lo personal me quedan dudas sobre si los sentimientos que le genera a un juez humano o a un jurado en el momento de decidir un caso va a poder ser reemplazado por la IA. Para la garantía de los derechos humanos, tengo más certezas que dudas que la IA reemplaza a los estados.

Lo que no tengo duda es que la IA se está convirtiendo en asistente del ser humano, pero pensar en el día en que el ser humano pueda convertirse en el asistente de la IA, habremos llegado al fin de la humanidad para ser esclavos de la tecnología.