DYLE Nº 21

La evaluación de funcionarios en prácticas y su repercusión en la mejora de los centros
Josep Lluis Bonnín Roca
FEAE de Illes Balears
La LOMLOE dedica el artículo 101 a la incorporación a la docencia en centros públicos, para ello, requiere que el primer curso de ejercicio se desarrolle bajo la tutoría de profesores experimentados de manera que el profesor tutor y el profesor en formación compartan la responsabilidad sobre la programación de las enseñanzas de los alumnos de este último.
A partir de este marco general, las Administraciones educativas diseñan sus procesos para la evaluación de este profesorado en prácticas, dotando para ello de unos instrumentos como puedan ser las guías docentes, los modelos de observación de aula, los dictámenes para la valoración, el portafolios, etc.
Contar con la colaboración de profesores experimentados que ejerzan de tutores de esos nuevos docentes (aparte de las direcciones de los centros y de la Inspección educativa, que deben también participar del proceso de seguimiento, observación y evaluación) ofrece una posibilidad de contribuir no solo a la mejora de la práctica docente del funcionario en prácticas que es evaluado, sino también de los profesores de su entorno, con los que comparte nivel, ciclo o departamento.
Disponer de un modelo de observación de aula que permita llevarla a cabo de manera ordenada y sistemática, que contenga elementos concretos relacionados con la preparación de las sesiones, con la eficiencia del tiempo dedicado al aprendizaje, la regulación del comportamiento y la convivencia en el aula, el clima del aula, la estructura y la claridad de la presentación, la individualización de la atención al alumnado (las medidas de apoyo individual), el fomento del aprendizaje autónomo y la motivación del alumnado, así como el desarrollo de las competencias, favorece la identificación de puntos fuertes y de aspectos o ámbitos de mejora.
Por otra parte, el conocimiento previo de aquello de lo cual será observado, da la posibilidad al nuevo docente de plantear sus sesiones de clase e implementar, si es el caso, mejoras previas. Por lo que respecta al profesor tutor, su conocimiento previo de las pautas de observación tiene un efecto «espejo» en el que él mismo se plantea su propia práctica docente.
En cuanto al portafolio, como memoria de la fase de prácticas, aporta información sobre la inserción del nuevo docente en el centro, su participación en los diferentes órganos colegiados yen los de coordinación, a este respecto, el feedback frecuente recibido del profesor tutor, del director y del inspector permite que las mejoras propuestas redunden también en beneficio de esos órganos y del conjunto de profesores, con el debido asesoramiento y supervisión.
Se trata, a la postre, de hacer de la fase de prácticas un elemento para la mejora no solo de la práctica docente del funcionario que es evaluado, sino de los demás docentes y, por ende, del propio centro.
