DYLE Nº 16

Editorial
Emilio J. Veiga Río
Psicopedagogo. Director CFR A Coruña. Expresidente FEAE
Somos testigo en todo el mundo de cómo la pobreza está privando a las niñas y los niños de oportunidades educativas. Sabemos que la educación tiene una fuerza extraordinaria para compensar la pobreza y la desigualdad.
Save the Children
El único camino para construir comunidades sostenibles y sociedades pacíficas es crear políticas integradas que sean capaces de abordar la pobreza en relación con la igualdad de género, la educación, la seguridad alimentaria, la salud, la inclusión y un medio ambiente sostenible. Pero, aun así. según datos publicados recientemente por Save the Children, a pesar de los muchos avances conseguidos, 58 millones de niños en el mundo no tienen acceso a la educación.
Con la aprobación de los ocho objetivos de desarrollo del Milenio (ODM) en 2000, un momento tan significativo como el cambio de siglo, el mundo asumió un firme compromiso. Estos objetivos representaban una visión común para reducir drásticamente la pobreza con la perspectiva puesta en 2015 y establecer objetivos claros para mejorar significativamente la calidad de vida de las personas.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), herederos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), fueron aprobados en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) para abordar los grandes retos globales. Ahí, se habló y planteó poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo como el primero de los Objetivos (ODS). En este sentido, se determinaba que una de las claves para lograr la salida de la pobreza, es precisamente la educación. Concretamente, el ODS 4 persigue lograr que todos los niños y niñas tengan acceso a una educación inclusiva y de calidad con oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida.
Es fundamental determinar con exactitud cuáles son las barreras y brechas que debemos cerrar a través de un trabajo coordinado de entes públicos, económicos, sociales, académicos… en el ámbito local y global. El objetivo de la humanidad ha de ser “salvar de la pobreza a todo niño o niña que lo precise”.
Por citar algunas de esas barreras, relacionadas en mayor o menor medida con la institución escolar
Cobertura deficiente, falta de infraestructuras educativas básicas y brecha digital.
Barreras económicas. Mayor inversión en recursos básicos para subsistir y acceder a la educación.
Fracaso, repetición y abandono escolar. Estructuras y recursos suficientes para apoyar al alumnado con mayores dificultades. Conseguir “perfiles de salida” LOMLOE, diciembre 2020, que garanticen salidas profesionales dignas.
Formación y motivación de los docentes. Calidad educativa a través de tener equipos docentes formados, motivados y suficientemente remunerados.
Gestión educativa. La escuela como motor de cambio. Pequeño motor de dinamización social, cultural y económica de las comunidades en las que se integra.
Un diseño curricular más ajustado a trabajar las competencias necesarias para afrontar los retos actuales del planeta. Un diseño que ayude a reconocer y reflejar la diversidad y adaptar la oferta educativa a la misma.
Una cada vez más creciente “brecha digital” en un mundo que ya es totalmente tecnológico y con lo que supone en el cambio de nuestras vidas.
La Inclusión. Todavía en pleno siglo XXI nos queda mucho que avanzar en el logro de una humanidad mucho más inclusiva. Pensemos que solo una educación inclusiva es compatible con los derechos humanos de todos y todas.
Y sobre todo una gran fractura social a nivel mundial que es la desigual valoración de lo femenino y lo masculino en la comunidad, en la sociedad, en la política y lo que es más significativo, en la educación.
Por todo ello, hemos de considerar que la escuela debe ser el lugar idóneo para una verdadera compensación de las desigualdades sociales, de raza, de género… El aprendizaje y la educación son fundamentales para el desarrollo. La situación de pobreza y exclusión que sufren cada vez más familias, está afectando de forma más severa a los niños en edad escolar.
Apostemos por un modelo educativo en el que todos los niños y niñas aprendan juntos, independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales y en el que los niños con más riesgo de exclusión social o pobreza pueden optar a las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo que el resto de los niños. Trabajemos para fomentar ambientes educativos plenamente inclusivos, tanto desde el punto de vista del acceso como del aprendizaje. Impulsemos medidas para que todos niño/a pueda asistir y participar en la escuela con el resto de infantes; formemos al profesorado para que pueden acompañar y apoyar el aprendizaje en las mejores condiciones posibles y financiemos las infraestructuras que hagan de las escuelas lugares plenamente inclusivos, accesibles. Apoyemos a las familias con menos recursos económicos para que puedan costear los gastos que suponen la educación de sus hijos e hijas e incidamos sobre los gobiernos, a todos los niveles, para que los planes educativos contemplen la inclusión como una prioridad.
