Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº 28

DYLE Nº 28

Faro

¿De qué hablamos cuando hablamos de PAU?

María Begoña Codesal Patiño

Asesora de Educación Digital CAFI Galicia

En 2025, la PAU/EvAU/EBAU/“selectividad” concentra una conversación pública marcada por la transición hacia un enfoque más competencial, la revisión de la opcionalidad heredada de años anteriores y la atención a los criterios de corrección, especialmente los lingüísticos. Las noticias analizadas muestran interpretaciones diversas sobre dificultad, comparabilidad territorial y claridad comunicativa. El Real Decreto 534/2024 constituye el marco estatal de referencia para este nuevo ciclo.

1. 2025 como año de transición visible

El corpus de noticias recopiladas muestra que 2025 ha funcionado como un primer año de aplicación socialmente muy observado. La presencia de modelos de examen, orientaciones previas y explicaciones institucionales ha sido especialmente relevante en la cobertura mediática, que ha comparado prácticas y formatos entre comunidades y materias. En esta línea, se ha señalado la reducción progresiva de fórmulas de opcionalidad extraordinaria asociadas a periodos anteriores y la intención de avanzar hacia pruebas mejor alineadas con el currículo vigente.

En muchas piezas periodísticas, la idea de “transición” aparece vinculada a la necesidad de que el alumnado responda de forma más amplia al conjunto de saberes trabajados durante el Bachillerato, con menor dependencia de estrategias de preparación basadas en la selección de temas muy acotados.

2. Competencias, formatos y expectativas

Las noticias también han subrayado el desplazamiento hacia tareas más competenciales. En la práctica, esta orientación se ha traducido en debates sobre el tipo de preguntas, el equilibrio entre interpretación, aplicación y conocimiento factual, y el modo en que los enunciados conectan con situaciones o documentos de referencia.

En el monográfico, este punto resulta relevante porque permite leer la PAU no solo como un examen, sino como un reflejo del modo en que el sistema intenta conectar currículo, metodologías de aula y evaluación externa. Las informaciones recogidas muestran que parte de la discusión pública se centra en si esta coherencia se percibe de manera equivalente en distintas materias y territorios.

3. Criterios lingüísticos y comunicación institucional

Un tercer eje informativo destacado en 2025 ha sido la aplicación de criterios de corrección vinculados a la expresión escrita, la coherencia de las respuestas y la calidad lingüística. Las noticias han recogido documentos autonómicos y universitarios donde se concretan estos parámetros, generando análisis comparados y, en algunos casos, debates intensos sobre comunicación institucional previa y seguridad interpretativa para el alumnado.

En algunos territorios, el foco mediático se ha situado en cómo se aplican estos criterios en materias no estrictamente lingüísticas y en qué medida la información previa ha sido homogénea y estable. Esta dimensión ha funcionado como un indicador de la importancia de la claridad comunicativa en un año en el que la ciudadanía percibe que la prueba se encuentra en fase de ajuste.

4. Homogeneización: qué significa en la práctica

El término “homogeneización” aparece en el conjunto de noticias como una aspiración operativa más que como un diseño idéntico de examen para todo el Estado. En esta línea, la cobertura de 2025 ha presentado la búsqueda de marcos comunes como un esfuerzo por reforzar la comparabilidad formal y por ofrecer mayor transparencia en modelos y criterios, sin eliminar la concreción autonómica.

Este enfoque ha estado acompañado de referencias a procesos de coordinación universitaria y al horizonte de 2026 como etapa de consolidación de aprendizajes del primer año de despliegue completo del nuevo marco general.

Mirando a 2026: continuidad del itinerario de cambio

Junto a los ejes dominantes, las noticias dejan entrever cuestiones que aparecen de forma más fragmentaria y que pueden enriquecer el análisis del monográfico: la diversidad de condiciones de preparación, la influencia de apoyos extraescolares, la experiencia del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo y la comparación entre vías de acceso y perfiles socioterritoriales.

Estas líneas no siempre han ocupado titulares principales, pero ofrecen un contexto útil para comprender la PAU como un dispositivo que sintetiza debates sobre equidad, orientación académica y relación entre Bachillerato y universidad.