Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº 31

DYLE Nº 31

Experiencias

Cada página, un paso más en el camino: leer para comprender, pensar y disfrutar

Mónica Montesdeoca Alamo

Presidenta FEAE Canarias Directora del Colegio Camino Largo

Hablar de lectura en la escuela es hablar de mucho más que de libros. Es hablar de comprensión, imaginación, lenguaje, emociones, pensamiento crítico y, en definitiva, de la capacidad de una persona para desenvolverse con autonomía en la vida.

En el CEIP Camino Largo, en San Cristóbal de La Laguna, llevamos años reflexionando sobre cómo acercar la lectura a nuestro alumnado. Somos un centro con más de 500 niños y niñas de Educación Infantil y Primaria y, además, Centro Ordinario de Atención Preferente al alumnado con discapacidad auditiva y con 2 aulas Enclave. Esta realidad diversa ha marcado nuestra forma de entender la educación y también nuestro modo de trabajar la lectura: no todos aprendemos, comprendemos ni nos comunicamos de la misma manera, por lo que tampoco puede existir una única forma de acercarse a los libros.

De esta reflexión nace nuestro Plan de Lectura, “Cada página, un paso más en el camino”, reconocido en 2025 por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Un proyecto que parte de una idea sencilla, pero fundamental: no queremos que nuestro alumnado lea solamente porque tiene que leer; queremos ayudarle a descubrir por qué merece la pena hacerlo.

Aunque los tiempos diarios de lectura son necesarios, creemos que no son suficientes. Leer no puede convertirse únicamente en una tarea que se cumple. Nuestro objetivo es que la lectura se viva, se comparta, se cuestione y se disfrute.

Leer no es solo descifrar palabras

Uno de los pilares del proyecto es la comprensión lectora. Podemos encontrarnos con niños y niñas que leen con fluidez y, sin embargo, al terminar una página no saben explicar qué ha ocurrido. Leer mecánicamente no significa comprender.

Comprender implica relacionar lo leído con lo que ya sabemos, anticipar qué puede suceder, interpretar las intenciones de los personajes, formular hipótesis, hacerse preguntas y descubrir aquello que el texto no dice de manera explícita.

Por eso, para nosotros es tan importante lo que ocurre durante y después de la lectura. ¿Por qué crees que este personaje actuó así? ¿Tú habrías hecho lo mismo? ¿Qué habría ocurrido si hubiese tomado otra decisión? ¿Cambiarías el final? Cuando quien leen defienden interpretaciones diferentes de un mismo cuento están aprendiendo a argumentar, a escuchar y a justificar sus ideas.

Ahí empieza también el pensamiento crítico. Nuestro alumnado vive rodeado de información y necesita preguntarse quién ha escrito lo que lee, con qué intención y si esa información merece su confianza.

Comprender para desenvolverse en la vida

La comprensión lectora no pertenece solo al área de Lengua. La necesitamos para resolver un problema matemático, seguir unas instrucciones o entender las reglas de un juego, y todavía más en la vida adulta. ¿Cómo vamos a rellenar correctamente una instancia si no comprendemos lo que nos están pidiendo? ¿Cómo interpretar una factura, un contrato, una comunicación oficial o una solicitud de beca si somos capaces de leer las palabras, pero no de entender realmente su significado?

Cuando enseñamos comprensión lectora no trabajamos únicamente para mejorar una calificación. Estamos ofreciendo herramientas para la vida. Una persona que comprende lo que lee tiene más posibilidades de tomar decisiones propias, defender sus derechos, expresar sus ideas y construir una opinión fundamentada.

El gusto por leer no se puede imponer

Otra idea que guía nuestro proyecto es que nadie aprende a amar la lectura porque se le obligue a hacerlo.

Podemos establecer tiempos y ofrecer libros, pero el deseo de leer se construye desde la curiosidad, la emoción y la posibilidad de encontrar aquello que realmente nos interesa.

No a todos los niños les gustan los mismos libros. Habrá quien disfrute de las aventuras, el misterio, el humor o la fantasía; otros preferirán animales, fútbol, ciencia, cómic, poesía, historia o libros informativos. Y habrá alumnado que necesite textos breves, ilustraciones, pictogramas o materiales de lectura fácil. Todo eso también es leer.

Nuestro trabajo es poner a su alcance suficientes posibilidades para que puedan descubrirlo. A veces un niño dice que no le gusta leer cuando todavía no ha encontrado el libro que le interesa.

También orientamos a las familias para que la lectura no se vincule con castigos u obligaciones. Elegir libros juntos, leer en voz alta, visitar bibliotecas o comentar una historia puede contribuir mucho más a crear un hábito lector que convertir cada lectura en una tarea. Esa forma de acompañamiento familiar aparece también como uno de los principios del propio proyecto.

Leer en compañía antes de leer en soledad

Existe una imagen muy extendida del buen lector: una persona sola, en silencio, concentrada frente a un libro. Puede ser una experiencia maravillosa cuando el hábito lector ya está adquirido, pero no siempre es la mejor puerta de entrada para quien está comenzando.

Antes de pedir a un niño que disfrute leyendo solo, muchas veces tenemos que enseñarle cuánto puede disfrutarse leyendo acompañado.

Leer juntos, escuchar a un compañero, hacer una predicción, representar una escena, inventar otro final, recomendar un libro o explicar por qué nos ha emocionado una historia convierte la lectura en una experiencia compartida.

La interacción entre iguales es especialmente valiosa: explicar lo comprendido o escuchar otra interpretación ayuda a reorganizar el propio pensamiento. Después llegará ese momento en que el estudiante busca su libro y continúa solo. Pero, para llegar hasta allí, muchas veces primero tuvimos que caminar juntos.

Una biblioteca que está viva

Nuestra biblioteca escolar ocupa un lugar esencial en este recorrido, pero nunca hemos querido que sea simplemente una habitación donde se guardan libros. Queremos una biblioteca en la que pasen cosas.

Por eso hemos creado rincones de igualdad, lectura fácil, literatura canaria, teatro, kamishibai o juegos de mesa, junto a otros espacios que cambian según los momentos del curso. La lectura también aparece en las aulas, patios, jardines, porches, comedor o en el parque cercano al centro.

A ello se suman cajas lectoras, bibliotecas de aula, puntos de intercambio, pasaporte lector, cuentacuentos, teatro, lecturas al aire libre, radio escolar y talleres de cuentos en LSE.

La idea es sencilla: que los libros aparezcan allí donde está el alumnado y que leer forme parte de la vida cotidiana del colegio.

Vivir los libros

Quizá esta expresión resuma mejor nuestra forma de entender el Plan de Lectura: vivir los libros.

Un cuento puede comenzar antes de abrirlo y continuar después de la última página. Puede convertirse en una representación, una conversación, una entrevista, una recomendación o una historia nueva creada por el alumnado.

Proyectos como “Vínculo entre generaciones”, en el que alumnado de quinto y sexto comparte lecturas con personas mayores, hacen de la lectura un puente entre edades y experiencias. Radio Caminito también desempeña un papel importante: el alumnado recomienda libros, prepara entrevistas, habla de autores y autoras y comparte actividades relacionadas con la biblioteca. Leer adquiere así una finalidad real: leo porque después tengo algo que contar, preguntar o compartir.

El contacto con escritores y escritoras es otro momento especial. Cuando quien ha escrito el libro entra en el colegio, la literatura deja de parecer algo lejano. El alumnado pregunta por los personajes, los finales o el proceso de escritura y descubre que también puede crear sus propias historias.

Una lectura en la que todos tengan cabida

En Camino Largo la inclusión no es un añadido al Plan Lector, sino una parte esencial de él.

Como centro de atención preferente al alumnado con discapacidad auditiva, incorporamos la Lengua de Signos Española, pictogramas, cuentos ilustrados y materiales de lectura fácil. El alumnado del aula enclave participa junto al resto de sus compañeros y compañeras.

Incluir no significa que todos hagan lo mismo de la misma manera, sino que todos puedan participar. Lo importante es que ningún niño quede fuera de la historia.

La lectura necesita comunidad

Nuestro Plan de Lectura no pertenece únicamente a la biblioteca o al profesorado de Lengua. Participa el Claustro, pero también las familias, alumnado en prácticas, mediadores comunicativos, autores, bibliotecas e instituciones del entorno.

Las familias tienen un papel especialmente importante. Cuando entran en un aula para contar una historia transmiten un mensaje poderoso: la lectura también pertenece a la vida fuera de la escuela.

No podemos pedir a los niños que valoren la lectura si solo la relacionan con deberes y exámenes. Necesitan comprobar que un libro también puede generar risas, preguntas, recuerdos y emociones.

Cada página, un paso más

El reconocimiento recibido por nuestro proyecto nos ha permitido valorar el camino recorrido, pero también recordar que el verdadero éxito no consiste en conseguir que un niño termine muchos libros.

Está en el alumnado que entra voluntariamente en la biblioteca durante el recreo, en quien recomienda una historia, cuestiona un final o descubre un libro en el que puede reconocerse. Y también en quien asegura que no le gusta leer y al que seguimos ofreciendo historias porque quizá todavía no haya encontrado la suya.

La escuela tiene la responsabilidad de enseñar a leer, pero también una tarea más ambiciosa: conseguir que nuestros niños y niñas comprendan lo que leen, piensen sobre ello, lo cuestionen, lo compartan y descubran que los libros pueden acompañarlos durante toda su vida.

Porque leer es imaginar, comprender, conversar, pensar, emocionarse y conocer. Es adquirir palabras para explicar lo que pensamos y también para entender lo que sentimos. Y es, sobre todo, una herramienta imprescindible para ser cada día un poco más autónomos, críticos y libres.

Por eso nuestro proyecto se llama “Cada página, un paso más en el camino”. Porque nunca hemos querido contar únicamente cuántas páginas leen nuestros alumnos. Nos interesa mucho más saber hasta dónde pueden llegar gracias a ellas.