Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº 24

DYLE Nº 24

Columna internacional

Bienestar Emocional en el Ámbito Educativo: Hacia una Educación para la Felicidad

José Luis Imain

Secretario de FEDUN - Universidad Nacional de Tucumán, Argentina

La educación en Argentina enfrenta desafíos significativos que trascienden lo académico, demandando una transformación que incorpore el bienestar emocional como eje central. Este enfoque propone una visión renovada, que pone énfasis en el desarrollo integral del ser humano, entendiendo que aprender no es solo un proceso cognitivo, sino una experiencia profundamente emocional y relacional, somos seres relacionales. Este artículo busca explorar esta perspectiva, integrando las contribuciones de pensadores clave como Paulo Freire, Tsunesaburo Makiguchi, Daisaku Ikeda, Byung-Chul Han y Augusto Cury, para proponer una educación orientada hacia la felicidad y los valores que permitan ingresar al aula a las “4 Jinetes de la Felicidad”. La endorfina, hormona clave para el estado de ánimo, junto con la dopamina, la oxitocina y la serotonina. Estas hormonas se conocen como la química de la felicidad. y para nosotros “las 4 Jinetes de la Felicidad”.

La Importancia del Bienestar Emocional en la Educación

El bienestar emocional en el ámbito educativo se refiere al desarrollo de una salud mental positiva, relaciones interpersonales armónicas teniendo en cuenta el marco que nos aporta el “Análisis Transaccional” de Frederick Perls y una conexión significativa con el aprendizaje. Estudios internacionales demuestran que los estudiantes emocionalmente equilibrados presentan mejores resultados académicos, menor deserción escolar y mayores posibilidades de integración social. Sin embargo, en Argentina, los altos índices de ansiedad, estrés y desmotivación entre los estudiantes y docentes reflejan una desconexión entre el sistema educativo actual y las necesidades emocionales de sus actores.

La educación tradicional ha privilegiado la acumulación de conocimientos, a menudo relegando la dimensión emocional a un segundo plano. No obstante, el bienestar emocional no es accesorio, sino esencial para el aprendizaje efectivo. La neurociencia confirma que emociones positivas como la curiosidad, la alegría y la esperanza favorecen los procesos de atención, memoria y creatividad es por ello tan necesario que nuestros docentes y estudiantes renueven su vocación de enseñar y aprender en un acuerdo por la felicidad como proyecto de vida, en el marco de una Felicidad para su Desarrollo personal Sostenible.

Educar para la Felicidad: Una Nueva Perspectiva

El concepto de “educar para la felicidad” se basa en una premisa simple pero revolucionaria: el propósito de la educación no es solo formar ciudadanos productivos, sino también individuos felices y realizados. Este paradigma cuestiona las bases del sistema educativo tradicional, abogando por una pedagogía que priorice el sentido, la conexión y el desarrollo personal, y también agrego en el marco de lo que nos legaron los mártires de Chicago, el primer pedido del derecho a la “Recreación”.

La Educación para la felicidad es una necesidad en este tiempo para enseñar a nuestros estudiantes a bregar frente a todos los embates que sufre la adolescencia y la juventud en un mundo que manipula la economía del comportamiento y frente al crecimiento vertiginoso de las enfermedades mentales.

1. Paulo Freire: La Educación Liberadora

Freire planteó que la educación debe ser un acto de liberación, promoviendo la conciencia crítica y el diálogo auténtico entre educadores y educandos. Desde esta perspectiva, el bienestar emocional emerge cuando los estudiantes se sienten empoderados para comprender y transformar su realidad. Freire consideraba la educación como una práctica de amor, entendiendo el amor no como una emoción romántica, sino como una fuerza ética y política capaz de humanizar las relaciones educativas. La educación, sana, salva y libera.

2. Tsunesaburo Makiguchi y Daisaku Ikeda: La Pedagogía del Humanismo

Makiguchi, precursor del sistema educativo basado en la felicidad, sostenía que el propósito último de la educación es contribuir al bienestar individual y colectivo. Su discípulo, Daisaku Ikeda, expandió esta visión promoviendo una educación humanista centrada en la dignidad, la paz y la solidaridad. Para Ikeda, la felicidad no es un estado estático, sino una búsqueda constante que se enriquece a través del aprendizaje y las relaciones significativas.

3. Byung-Chul Han: La Sociedad del Cansancio y el Reencuentro con el Sentido

Han crítica la cultura contemporánea, marcada por el rendimiento excesivo y el agotamiento emocional. En el ámbito educativo, propone una pedagogía que valore la contemplación, el cuidado y la recuperación del tiempo humano. Según Han, el bienestar emocional en la educación requiere reconfigurar las dinámicas escolares para priorizar la calidad sobre la cantidad, fomentando espacios para el descanso creativo y el diálogo profundo.

4. Augusto Cury: La Gestión de la Emoción

Cury, reconocido por su teoría de la gestión de la emoción, plantea que la educación debe enseñar a los estudiantes a gestionar sus pensamientos y emociones, reduciendo el estrés y promoviendo la resiliencia. Su enfoque propone programas escolares que incluyan herramientas prácticas para desarrollar inteligencia emocional, autoestima y habilidades sociales, creando un entorno escolar más saludable y equilibrado.

He aquí los cuatro principios que acompañan a las Jinetes de la Felicidad, ejes directrices para la integración socio-afectivo-educativo y cultural.

La Dimensión de los Valores en el Bienestar Emocional

Educar para la felicidad no es posible sin una educación en valores. Valores como la empatía, la solidaridad, la responsabilidad y el respeto son pilares fundamentales para construir comunidades educativas emocionalmente saludables. En este sentido, la escuela no solo es un espacio de transmisión de conocimientos, sino también un laboratorio de convivencia donde los estudiantes aprenden a vivir juntos y a gestionar conflictos de manera constructiva.

La educación en valores debe ser vivencial y cotidiana, impregnando las prácticas pedagógicas, las interacciones sociales y la cultura institucional, integrando los valores de la Filosofía estoica a los valores filosóficos de las Culturas Mayas, Incas, que perduran hasta hoy en el “etho” cultural de nuestras sociedades. No se trata de impartir lecciones abstractas, sino de crear contextos donde los valores se experimenten de manera tangible. Saliendo de las aulas a la Comunidad y actuando como portadores de la alegría de compartir saberes y de ayudar a la construcción de una Sociedad Transformada, incluyendo, en esta educación para la felicidad el “Pathos”.

Propuestas para el Bienestar Emocional en las Escuelas Argentinas y en Euro América

1. Espacios de Contención Emocional

Implementar espacios donde los estudiantes puedan expresar sus emociones y recibir apoyo, como talleres de mindfulness, círculos de diálogo y acompañamiento psico-filosófico.

2. Formación Docente en Inteligencia Emocional

Capacitar a los docentes en habilidades de gestión emocional, comunicación asertiva y resolución de conflictos, reconociendo su rol como referentes y mediadores emocionales, en el marco de las habilidades para la vida de la OMS año 1994 y las consignas de los referentes antes citados.

3. Currículos Flexibles y Significativos

Diseñar currículos que integren competencias emocionales y habilidades para la vida, conectando el aprendizaje con los intereses y experiencias de los estudiantes y la experiencia de ir a ese “Otro” . Como señala Levina, ¿veré a un enemigo? o ¿veré una esperanza? según la etimología tomada, griega o hebrea.

4. Fomento de la Participación y el Protagonismo Estudiantil

Promover prácticas pedagógicas donde los estudiantes sean agentes activos de su aprendizaje, fortaleciendo su autoestima y sentido de pertenencia a esa Sociedad que anhelamos transformar.

5. Una Cultura Escolar Inclusiva y Respetuosa

Crear entornos escolares donde se valore la diversidad y se priorice el respeto mutuo, fomentando relaciones saludables y constructivas.

Para incluir el “Pathos”, sugiero comenzar a incluir en los espacios áulicos de tutorías y en la currícula los siguientes ítems:

5.1. Fomentar la empatía y la conexión emocional

Escucha activa y apoyo emocional hay que aprender a entrenar las habilidades.

Actividades de reflexión emocional.

Desarrollar la inteligencia emocional, la conciencia emocional y el manejo de emociones.

5.2. Utilizar el arte y la creatividad (el Arte, sana, salva y libera)

Expresión artística , historias y narrativas emotivas, Crear un ambiente positivo y estimulante.

Fortalecer la autoestima, vincularse con actividades deportivas que ayuden a estar cerca de las metas.

Cultivar relaciones afectivas.

5.3. Incorporar momentos de gratitud y celebración

Prácticar la gratitud, ya que es muy importante volver a entender la profundidad de una cultura del agradecimiento.

Celebrar logros y progresos, de forma sana y responsable, poniendo en el centro a ese ser humano en formación y desarrollo que es nuestro alumno o alumna.

5.4. Desarrollar un propósito personal

Reflexión sobre el propósito de vida:¿dónde me veo al salir de este proceso de formación?; ¿tengo un lugar en esta Sociedad?

Conexión con valores personales, colectivos y sociales, para ser parte de esta Comunidad.

Conclusión: Un Camino hacia la Educación Transformadora

El bienestar emocional en el ámbito educativo no es un objetivo adicional, sino el corazón mismo de una educación humanizadora y transformadora. En el contexto argentino, esta visión requiere un cambio profundo, donde las escuelas sean espacios de crecimiento integral, diálogo y esperanza. Integrar las perspectivas de Freire, Makiguchi, Ikeda, Han y Cury en nuestras prácticas educativas nos invita a repensar qué significa educar, no solo para el presente, sino para un futuro más justo, pacífico y feliz.