Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº 27

DYLE Nº 27

Voces de América

La formación profesional en entornos no formales: una vía complementaria de aprendizaje

Yipsian Rodríguez Soto

Doctores en Ciencias de la Educación Jefa de Secretaría del GEMINED

Los sistemas de educación y formación técnica y profesional son esenciales para dotar a jóvenes y adultos de las competencias necesarias para el empleo, el trabajo decente, el espíritu empresarial y el aprendizaje permanente. En el contexto de desarrollo actual, la EFTP puede proporcionar a los jóvenes las habilidades necesarias para acceder al mundo del trabajo, incluidas las habilidades para el autoempleo. También puede mejorar la capacidad de respuesta a las cambiantes demandas de habilidades por parte de las empresas y las comunidades, aumentando la productividad y los niveles salariales. Por último, puede reducir las barreras que limitan el acceso al mundo laboral.

Reconociendo la necesidad de un cambio de paradigma, la nueva Estrategia de la UNESCO para la EFTP 2022 – 2029 reconoce que las sociedades se verán cada vez más desafiadas por estas múltiples transiciones que afectan el mundo del trabajo. Se espera que la EFTP aborde diversas demandas de naturaleza económica, social y ambiental al ayudar a jóvenes y adultos a desarrollar las habilidades que necesitan para el empleo, el trabajo satisfactorio y el espíritu empresarial, promoviendo un crecimiento económico equitativo, inclusivo y sostenible, y apoyando las transiciones a digital y economías verdes para la sostenibilidad ambiental.

La estrategia presenta la visión de la UNESCO para transformar la EFTP para una transición exitosa y justa de 2022 a 2029 mediante la promoción del desarrollo de habilidades para el empoderamiento, el empleo productivo y el trabajo decente y facilitando la transición hacia economías y sociedades más digitales, verdes e inclusivas. La estrategia se centra en tres áreas prioritarias principales:

  1. Aptitudes de las personas para aprender, trabajar y vivir: ofrecer un acceso equitativo al desarrollo de competencias, ofrecer posibilidades de aprendizaje permanente a los adultos y las personas mayores, cuyos niveles de actividad aumentarán probablemente en los países con poblaciones que envejecen. Los sistemas de EFTP tendrán que experimentar nuevas modalidades de formación, incluso mediante las tecnologías digitales, que ofrezcan un aprendizaje personalizado, adaptable y flexible. Habrá que reorientar la formación hacia los empleos del futuro, en la economía digital, las industrias creativas y en las ocupaciones que se vayan desarrollando a medida que todos los sectores adopten procesos de producción sostenibles desde el punto de vista ambiental.
  2. Capacidades para la transición de las economías hacia el desarrollo sostenible: adaptar sus programas de formación a las transiciones económicas y las necesidades del mercado laboral. El papel del sector privado es fundamental a la hora de expresar las necesidades en materia de competencias, ofrecer aprendizaje en el trabajo, invertir en el desarrollo de aptitudes, y reconocer, certificar y valorar las competencias adquiridas.
  3. Competencias para sociedades inclusivas y resilientes: gobernanza más participativa de las instituciones y los programas (asociando a los estudiantes/aprendices, sus familias y las organizaciones de jóvenes, etc.), alentando a los jóvenes a participar en los asuntos públicos, incluso a través de los medios sociales y el ciberespacio. También supone la renovación de los contenidos de formación, las competencias y las pedagogías, incluyendo el aprendizaje basado en problemas, la colaboración y las competencias cívicas, la alfabetización científica, digital e informacional, las habilidades en las artes y la creatividad, las competencias y los conocimientos en materia de derecho laboral, el bienestar social y emocional y el sentido de la solidaridad mundial.

La educación y la capacitación profesional han dejado de estar limitadas a los sistemas formales de enseñanza. Los entornos no formales de formación representan un espacio flexible y adaptado a las necesidades sociales y laborales actuales. En un mundo caracterizado por la transformación digital, la globalización y la demanda de nuevas competencias, esta modalidad de aprendizaje cobra un rol estratégico para la empleabilidad y la inclusión social (Delors, 1996; UNESCO, 2021).

La educación no formal se refiere a todo proceso de aprendizaje organizado y sistemático que no forma parte del sistema educativo oficial, pero que responde a objetivos formativos definidos (Coombs & Ahmed, 1974). Sus características principales incluyen:

  • Flexibilidad en duración, contenidos y metodologías.
  • Orientación práctica hacia competencias laborales y sociales.
  • Adaptación a grupos específicos (jóvenes, adultos, trabajadores en activo o colectivos vulnerables).
  • Enfoque en el aprendizaje a lo largo de la vida.

Ejemplos comunes son los talleres de capacitación, cursos organizados por ONG, programas comunitarios, educación sindical, centros culturales y plataformas de formación en línea (OECD, 2019).

PROYECTO DE DESARROLLO LOCAL LA MONEDA CUBANA

Un ejemplo en el caso de Cuba de educación no formal, lo constituye el proyecto de desarrollo local(PDL) La Moneda Cubana, que propone el entrenamiento en técnicas gastronómicas de un grupo de jóvenes, con el propósito de prepararlos para ser emprendedores de sus propios negocios o satisfacer las demandas de fuerza de trabajo del sector no estatal y así lograr la reincorporación integral a la sociedad y el mejoramiento de su calidad de vida; dentro de sus beneficios en cuanto a formación profesional tiene en cuenta:

  1. Accesibilidad: brinda oportunidades a quienes no accedieron a la educación formal.
  2. Relevancia práctica: responde directamente a demandas laborales específicas.
  3. Inclusión social: contribuye a la cohesión e integración de colectivos en riesgo de exclusión (CEDEFOP, 2017).
  4. Adaptabilidad: se actualiza rápidamente frente a cambios tecnológicos y del mercado de trabajo.

La Moneda Cubana es un proyecto dinamizador del desarrollo local, centrado en el ser humano con un enfoque de género; desde el conocimiento aporta a la conservación y promoción del patrimonio e identidad cultural, a la elevación de la calidad de los servicios y al fortalecimiento del trabajo comunitario como vía para la consolidación de valores sociales.

Se estimulan la creatividad y el espíritu innovador, es abierto a la experimentación, y se emplean recursos y tradiciones asociadas a la gastronomía. Constituyen los principales beneficiarios, muchachas y muchachos desvinculados, mayores de 17 años de edad, con interés de ejercer estos oficios, procedentes de La Habana Vieja y otros municipios.

Los jóvenes participan de talleres teóricos y prácticos conducidos por facilitadores- trabajadores por cuenta propia- con un reconocido aval de formación y categoría científica. La metodología de trabajo es partir de la práctica, teorizar sobre ella y regresar a la práctica teniendo en cuenta los preceptos de la Educación Popular; igualmente se utilizan técnicas participativas que incentivan a la reflexión y expresión de todos los beneficiarios.

El proyecto impacta favorablemente en la dinámica social del Consejo Popular, los talleristas graduados experimentaron cambios de conducta, opiniones y actitudes individuales y colectivas además de propiciar el reconocimiento social por parte de las familias, dueños de restaurantes-paladares y comunidad. Favorece el desarrollo de conocimientos y habilidades en la Gastronomía y la Culinaria; la promoción del patrimonio culinario, las buenas prácticas gastronómicas, así como los valores culturales del Centro Histórico y la identidad nacional. Además, propicia la alta reincorporación de los jóvenes desvinculados a la sociedad; la creación de empleos y aportes económicos al territorio; la satisfacción de las demandas del sector no estatal; la satisfacción de las necesidades espirituales y mejoramiento de la calidad de vida de los jóvenes, la familia y la comunidad.

La educación no formal está cada vez más vinculada a políticas públicas de aprendizaje permanente y formación por competencias. Organismos internacionales como la Unión Europea y la UNESCO impulsan el reconocimiento de aprendizajes adquiridos en entornos no formales mediante sistemas de acreditación y validación, fortaleciendo así la empleabilidad de las personas (UNESCO, 2021; European Commission, 2020).

Este PDL en Cuba tiene el reconocimiento del Ministerio de Educación como centro de capacitación y además internacionalmente tiene acuerdo firmado con la Universidad Católica de Murcia(UCAM), este último ofrece título de Técnico Universitario de Cocina y Gastronomía.

CONCLUSIÓN

La formación profesional en entornos no formales constituye una alternativa complementaria a la educación formal, favoreciendo el desarrollo de habilidades, la inserción laboral y la inclusión social. Su consolidación requiere avanzar en mecanismos de certificación y calidad, para garantizar que su aporte al desarrollo humano y económico sea reconocido en igualdad de condiciones.