DYLE Nº 17

La evolución de las actitudes hacia el ambiente de jóvenes españoles en el camino del siglo XXI
Ángel Vázquez-Alonso
María Antonia Manassero-Mas
Introducción
En la segunda mitad del siglo diversos factores relacionados con el desarrollo de la gran ciencia y las tecnologías derivadas desarrollan el movimiento denominado ciencia-tecnología-sociedad (CTS), del cual forma parte el incipiente movimiento ecologista. Las denuncias pioneras acerca de la contaminación del planeta debido al uso de agroquímicos (Carson, 1962) o la reducción de la capa de ozono (Molina & Rowland, 1974) determinaron una conciencia social hacia los temas ambientales, que ha tenido un impacto significativo sobre la vertiente educativa del movimiento CTS y el inicio de la educación ambiental. Multitud de aspectos relacionados con la conservación del planeta (contaminación, desaparición de especies, efecto invernadero, calentamiento global, etc.), han ampliado los contenidos educativos ambientales.
Una sucesión de convenciones, cumbres y acuerdos mundiales han contribuido a fijar normas y propuestas importantes para las acciones, la investigación y la relevancia de la educación ambiental, como herramientas clave en la conservación del planeta y la formación de una conciencia ciudadana sostenible. También han contribuido a identificar las grandes dificultades de aplicar los acuerdos, las normas y las propuestas ambientales desarrolladas en los distintos foros. Como consecuencia y, a pesar de las dificultades, la conciencia ambiental impregna hoy la sociedad y la educación internacional y debe ser un objetivo educativo prioritario donde no lo sea.
El estudio de las actitudes (conceptualización, formación, estructura y función, y relación actitud-conducta) es una de las áreas más fructíferas de la investigación psico-social, porque se hipotetiza que las actitudes actúan como guías de la conducta. Eagly y Chaiken (1993, p. 1) definen la actitud como “una tendencia psicológica que se expresa al evaluar una determinada entidad con cierto grado favorable o desfavorable”. Una de las metáforas más difundidas es el modelo triádico de las actitudes, con tres elementos básicos: un conjunto organizado y duradero de creencias (elemento cognitivo), una predisposición o carga afectiva favorable o desfavorable (elemento evaluativo o afectivo) y una guía para el comportamiento de la persona con respecto a un objeto determinado (elemento conductual o conativo). La evaluación favorable o desfavorable del objeto de la actitud es considerada por muchos como el elemento más genuino de las actitudes, pero el variado conjunto de creencias que lo sustentan y su susceptibilidad al cambio, son el fundamento de la investigación y la educación de las actitudes, por lo que Eagly y Chaiken (1993) consideran que las creencias son los componentes básicos de las actitudes.
Las actitudes ambientales proactivas hacia la conservación del medio ambiente han ido adquiriendo relevancia investigadora y educativa en la agenda global debido al creciente impacto y emergencia social del deterioro ambiental y la sostenibilidad. La ONU declaró la Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014) y la Agenda 2030 (ONU, 2015) plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) prioritarios para gobiernos y ciudadanos en los próximos quince años, que representan un reto para la educación mundial (Gil-Pérez & Vilches, 2019).
A pesar de estos esfuerzos, diversas investigaciones identifican los múltiples problemas todavía pendientes de la Educación para la Sostenibilidad (EDS) para fomentar actitudes y conductas, profundas y cotidianas, favorables al DS (p.e. Meira, 2006). Incluso algunos estudios que implican múltiples países detectaron descensos en la preocupación ambiental en la década 1990-2010 (Franzen & Vogl, 2013). Las actitudes ambientales proactivas se centran en evitar las consecuencias perjudiciales para los seres humanos (antropocentrismo) o para la biosfera (ecocentrismo), aunque otros autores destacan el carácter holístico de las diferentes dimensiones de las actitudes ambientales y otros aún añaden algunas más, tales como indiferencia ambiental y la afinidad emocional (Amérigo et al., 2017).
Los estudios demoscópicos informan una creciente conciencia pública favorable al ambiente (p.e. CIS, 2020; European Union, 2014; Ideara, 2021). Las actitudes de los europeos hacia el medio ambiente muestran que casi todos consideran importante la protección del ambiente, más de tres cuartas partes sienten que los problemas ambientales tienen un efecto directo en su vida diaria y el 85% cree que puede desempeñar un papel en la protección del ambiente. Además, los europeos están dispuestos a pagar más por productos respetuosos con el medio ambiente (75% frente a 72 % en 2011) e informan que los científicos, las agencias de protección ambiental y la televisión son sus fuentes de información ambiental (European Union, 2014). Los efectos de la EDS sobre los más jóvenes son relativamente desconocidos en el siglo XXI, porque los más jóvenes no suelen participar en las encuestas de opinión.
En el año 2020 se ha iniciado un estudio comparativo internacional denominado The Relevance of Science Education Second (ROSES-2021), que continua un estudio anterior (ROSE) realizado en 2002 (Sjøberg & Schreiner, 2019; Vázquez & Manassero, 2007). El objetivo de ROSES-2021 es actualizar las actitudes hacia la ciencia y su educación en jóvenes de 15 años de todo el mundo, e incluye una escala de actitudes hacia el ambiente (Jidesjö et al., 2021).
Este estudio presenta las actitudes ambientales de los estudiantes de secundaria participantes en ROSES-2021 para contribuir a su diagnóstico y al análisis de su evolución desde el inicio del siglo XXI, para evaluar los potenciales efectos de la EDS. Las preguntas de investigación de este estudio son: ¿Cuáles son hoy las actitudes ambientales de los estudiantes que finalizan secundaria? ¿Han mejorado o empeorado estas actitudes desde 2002 hasta hoy?
Metodología
Instrumento
Un grupo internacional de expertos desarrolló el instrumento de investigación del proyecto ROSES-2021 que indaga múltiples experiencias relacionadas con la C&T, dentro y fuera de la escuela. En particular, la escala denominada “Yo y el ambiente” plantea 13 frases que describen diferentes aspectos actitudinales acerca del ambiente (figura 1).
Para cada frase los estudiantes responden la siguiente pregunta ¿Hasta qué punto estás de acuerdo con las siguientes afirmaciones? y el grado de acuerdo de sus respuestas se plasma sobre una escala Likert de cuatro puntos (1-desacuerdo, 2, 3, 4-acuerdo), que representan las actitudes sobre cada aspecto ambiental encuestado.
Participantes
En este estudio participaron 670 estudiantes (315 chicas, 323 chicos y 32 no identificados), con una edad promedio de 15.1 años, que asisten a 16 colegios (públicos y privados) de Baleares (España), seleccionados por la disposición favorable del profesorado a colaborar con el estudio.
Procedimientos
Los estudiantes respondieron anónimamente el cuestionario ROSE-2021 y la escala ambiental de 13 cuestiones en línea y dentro de su grupo de aula en 2020 y 2021. Estas mismas 13 cuestiones fueron aplicadas en ROSE-2002 y gracias a esta identidad de contenidos se permite la comparación entre ambas oleadas del estudio, para responder a la segunda pregunta de investigación.
Las respuestas de los estudiantes se elaboran en este estudio con dos indicadores: los porcentajes de respuesta sobre los cuatro puntos de la escala y el promedio ponderado de los valores de la escala Likert (1 desacuerdo, 2, 3, 4 acuerdo), que, obviamente, están medidos dentro el intervalo de la escala Likert aplicada (1-4). Su punto medio es 2.5 puntos, y divide los ítems con mayor grado de acuerdo (por encima del punto medio) o mayor grado de desacuerdo (por debajo del punto medio).
Hay que tener en cuenta que siete frases del cuestionario, marcadas con asteriscos, presentan un contenido disfuncional hacia el ambiente (p.e. las amenazas al ambiente no son asunto mío) porque definen actitudes contra-ambientales, redactadas en sentido contrario a una actitud pro-ambiental (p.e. debemos preocuparnos más por proteger el ambiente). Los porcentajes de acuerdo y las puntuaciones medias de estas frases disfuncionales deben interpretarse en sentido complementario o inverso al de las frases pro-ambientales, porque el acuerdo con ellas implica una actitud contraria a la sostenibilidad, y para lograr que la interpretación del valor asignado tenga el mismo sentido para la sostenibilidad y sea homogénea con la interpretación de las puntuaciones de otras frases proactivas o funcionales. El uso de frases disfuncionales es una práctica habitual en la construcción de cuestionarios de actitudes, recomendada frecuentemente para evitar los sesgos de respuesta perjudiciales, tales como el sesgo de deseabilidad social.
La media ponderada resulta más fructífera que lo cuatro porcentajes, pues sintetiza en un único parámetro la actitud global en cada ítem y, además, permite valorar el estadístico tamaño del efecto (medida de las diferencias en puntuaciones normalizadas o unidades de desviación estándar). El tamaño del efecto de las diferencias interpreta las diferencias entre grupos mejor que los contrastes de probabilidad de significación estadística. Los valores del tamaño del efecto inferiores a .10 se consideran muy pequeños, los inferiores a .30 se consideran pequeños, por encima de .50 relevantes y los mayores que .80 muy grandes.
El tamaño de las diferencias se calcula restando ROSES-2021 – ROSE-2002, de modo que diferencias positivas (negativas) indican valores de acuerdo mayores (menores) de ROSES-2021; para los ítems disfuncionales, la interpretación de las diferencias es inversa a la anterior.
Resultados
Los resultados presentan las actitudes de los estudiantes hacia el ambiente resultantes de las respuestas de acuerdo-desacuerdo con cada uno de los ítems que conforman la escala “Yo y el ambiente” y comparan los resultados actuales con los resultados obtenidos en el estudio ROSE-2002 hace dos décadas, pues ambas aplican el mismo conjunto de 13 ítems idénticos.

Figura 1. Porcentajes de acuerdo-desacuerdo sobre las 13 frases evaluadas. (*Frases con contenido disfuncional)
Actitudes ambientales en ROSES-2021
El hallazgo más general de este estudio identifica una actitud global positiva hacia el ambiente de los estudiantes encuestados, pues las respuestas a las frases funcionales están todas por encima del 50% de acuerdo y las disfuncionales por debajo del 50% de acuerdo global, que representaría un desacuerdo con su contenido contra-ambiental, según la interpretación inversa de estas frases. Este perfil de respuestas es lo que cabría esperar para conformar una actitud positiva hacia el ambiente: estar de acuerdo con las frases que describen aspectos funcionales de las actitudes hacia el ambiente y estar en desacuerdo con las frases que describen aspectos disfuncionales para el ambiente (figura 1).
Otro hallazgo del estudio es la identificación de los aspectos concretos que concitan mayor (por encima de 80%) y menor acuerdo de los estudiantes, es decir, las actitudes ambientales más y menos favorables. Las actitudes más favorables se alcanzan en las siguientes frases:
- “Podemos encontrar soluciones a nuestros problemas ambientales” (87% de acuerdo), que representa una mayoritaria actitud positiva de esperanza en la resolución positiva de los problemas ambientales.
- “Debemos preocuparnos más por proteger el ambiente” (89% de acuerdo), representa una intención proactiva global hacia para proteger el ambiente.
- La frase disfuncional “las amenazas al ambiente no son asunto mío” alcanza 86% de desacuerdo, que implica el reconocimiento de la implicación personal para afrontar las amenazas, es decir, el ambiente es asunto de todos, pues desde la pequeñez “micro” de millones de implicaciones personales se impacta la escala “macro”.
La frase con el acuerdo más bajo (50%) refiere que la ciencia y la tecnología pueden resolver todos los problemas ambientales. Esta actitud realmente supone una división por mitades de las opiniones de los encuestados respecto al rol de ciencia y tecnología en la resolución de los problemas ambientales, entre quienes apuestan por una fe ciega en la ciencia y la tecnología y quienes tienen una visión más crítica, bien porque el poder de la ciencia y tecnología es limitado, bien porque consideran otros factores sociales, económicos y políticos que interaccionan complejamente para la puesta en marcha de las soluciones a los problemas.
El resto de las frases tienen valores intermedios entre estos dos extremos, de modo que el grado de acuerdo es siempre superior al desacuerdo (lo inverso para las frases disfuncionales), y, por ello, las actitudes de los estudiantes hacia el medio ambiente, reflejadas en las respuestas a estas cuestiones, son globalmente positivas.
Comparación entre los resultados ambientales de ROSES-2021 y ROSE-2002
Esta comparación se ha realizado calculando las diferencias de las medias ponderadas de cada ítem, en lugar de los cuatro porcentajes de respuesta a la escala Likert, porque estos resultan engorrosos y menos funcionales estadísticamente que aquellos en las comparaciones. La media ponderada representa la actitud global de un grupo en cada ítem, y, al ser un único parámetro estadístico, resulta más fácil de analizar y manejar. La magnitud de las diferencias halladas entre ambas oleadas se valora con el estadístico tamaño del efecto.
Los resultados para analizar las diferencias de actitudes entre los resultados ROSES-2021 y ROSE-2002 están representados en la figura 2, que presenta los promedios ponderados en los 13 ítems de las dos oleadas comparadas (representados en las dos líneas continuas con marcadores y cuya medida cuantitativa está en el eje de la izquierda), junto con el tamaño del efecto de las diferencias en los 13 ítems (representado en la línea roja sin marcadores, cuya medida cuantitativa está en el eje de la derecha).
El eje vertical de la izquierda representa las unidades de los promedios ponderados (escala Likert 1-4, punto medio 2.5, que divide los ítems con mayor grado de acuerdo – por encima del punto medio – o mayor grado de desacuerdo – por debajo del punto medio), y, por lo tanto, a este eje se refieren los valores de las dos líneas continuas con marcadores de cada una de las dos oleadas comparadas.
El eje vertical de la derecha representa las unidades de medida de los tamaños del efecto de las diferencias en los 13 ítems comparados, y, por lo tanto, a este eje derecho se refieren los valores de la línea roja (que representa los tamaños del efecto de las diferencias en los 13 ítems comparados). Las diferencias positivas (negativas) corresponden a valores mayores (menores) de ROSES-2021; no obstante, la interpretación de las diferencias de los ítems disfuncionales es inversa a la anterior.
La figura 2 muestra que solamente hay dos ítems donde las diferencias alcanzan un valor medio relevante (mayor que .30) entre ambas oleadas comparadas. El ítem D2 (los problemas ambientales hacen que el futuro del mundo se vea sombrío y desesperanzado) tiene signo positivo de la diferencia, lo cual indica que la generación actual está significativamente más de acuerdo con el contenido de la frase que la generación anterior, de modo que perciben el futuro más sombrío y desesperanzado que sus iguales hace 20 años. El sentido de esta diferencia respecto al futuro ambiental, indica que la generación actual es mucho más pesimista que hace 20 años.
El ítem D10 (resolver los problemas ambientales es responsabilidad de los países ricos) tiene signo negativo de la diferencia, lo cual indica que la generación actual está significativamente menos de acuerdo que la generación anterior, con el contenido de esta frase de modo que el sentido de la diferencia respecto a la responsabilidad en solución de los problemas ambientales de la generación actual está más desligado de los países ricos que hace años. Por tanto, actualmente se tiene una percepción menos ligada a grupos concretos y, seguramente, se percibe el futuro de las soluciones más ligada a todos que sus iguales hace 20 años.
Conclusiones
La respuesta a la primera pregunta de investigación es afirmativa: los estudiantes tienen una actitud global positiva hacia el ambiente, pues las frases funcionales están por encima del 50% de acuerdo y las disfuncionales por debajo del 50% de acuerdo global como cabría esperar para proyectar actitudes positivas. Además, se identifican los rasgos que concitan el mayor (superior a 80%) y menor acuerdo (50%). Entre los primeras destacan dos frases funcionales (podemos encontrar soluciones a nuestros problemas ambientales y debemos preocuparnos más por proteger el ambiente), y la frase disfuncional de que las amenazas al ambiente no son asunto mío (alto desacuerdo). La frase con el acuerdo más bajo (50%) refiere que la ciencia y la tecnología pueden resolver todos los problemas ambientales. Algunos de estos resultados coinciden con resultados similares informados en otras encuestas de opinión pública (CIS, 2020; European Union, 2014).
La respuesta a la segunda pregunta de investigación es negativa: las diferencias de las actitudes ambientales actuales respecto al inicio del siglo XXI no son relevantes, pues los tamaños del efecto de las diferencias encontrados son inferiores a .30 en la gran mayoría de cuestiones. Este patrón de escaso cambio de las actitudes ambientales es semejante a los resultados de Noruega, presentados por Aschim et al. (2021), y que ratifican que no difieren demasiado de sus resultados obtenidos en ROSE-2002.
Sin embargo, cabe destacar dos cuestiones excepcionales que muestran diferencias de actitudes con tamaño del efecto mayor que .30 aunque de signos opuestos. Por un lado, un aspecto general (los problemas ambientales hacen que el futuro del mundo se vea sombrío y desesperanzado) presenta una diferencia relevante entre ambos momentos; la generación actual está significativamente más de acuerdo con ella que la generación anterior y manifiestan una mayor desesperanza actual respecto al futuro ambiental. Por otro lado, el ítem D10 (resolver los problemas ambientales es responsabilidad de los países ricos) tiene signo negativo de la diferencia; la generación actual tiene una percepción de las soluciones de los problemas ambientales más desligada de solo los países ricos y, presumiblemente, más ligada a todos, que sus iguales hace 20 años (Manassero & Vázquez, 2008; Sjøberg & Schreiner, 2019).
Estos hallazgos aún dejan lugar para descubrir objetivos de mejora para la EDS, tratando de aumentar los puntajes de aquellos aspectos que se valoran más bajo. Por ejemplo, la frase con el acuerdo más bajo (ciencia y la tecnología pueden resolver todos los problemas ambientales) retan a la EDS a generar actitudes menos ingenuas y más realistas en relación el papel de la ciencia y la tecnología en la resolución de problemas y cuestiones socio-científicas. La generación de actitudes más apropiadas en esta cuestión está muy ligada a dos amplios retos aún pendientes en la educación científica. Por un lado, lograr un conocimiento más adecuado de la naturaleza de la ciencia y la tecnología como base para esclarecer su papel en la sociedad (Manassero & Vázquez, 2019); por otro lado, este tema resulta hoy más acuciante, si cabe, por el protagonismo en los medios de las proclamas tóxicas de los diversos grupos anti-ciencia (antivacunas, negacionistas y pseudociencias), que aprovechando el marco actual de la pandemia COVID19 y la potencia de la comunicación en redes sociales, frecuentemente contribuyen a deformar las actitudes de los jóvenes y, desde luego, a embarrar el campo ambiental y oscurecer los problemas, más que a clarificarlos y a facilitar las soluciones adecuadas.
La principal limitación de este estudio es que la muestra no es todavía definitiva, por lo que estos resultados son provisionales, aunque se espera la confirmación de estos resultados con muestras futuras más grandes y representativas, a medida que avance el proyecto.
Otra limitación surge de la estructura del grupo diana de participantes a quienes va dirigida la encuesta de este estudio (estudiantes jóvenes de 15 años), que habitualmente no forman parte de los diseños muestrales de las encuestas demoscópicas sobre percepción medioambiental de la ciudadanía. Esta naturaleza del grupo diana condiciona la estructura de la encuesta ambiental, que afronta aspectos generales de la implicación social y personal en la solución de los problemas ambientales, pero no entra en la consideración de acciones y políticas concretas relativa a las numerosas cuestiones ambientales planteadas en las sociedades actuales, que van desde los organismos genéticamente modificados hasta las políticas para combatir el calentamiento global, y que son temas habitualmente considerados en las encuestas demoscópicas dirigidas a adultos.
Agradecimientos
Ayuda PID2020-114191RB-I00 financiada por MCIN/AEI/ 10.13039/501100011033.
Invitamos a los centros de secundaria a participar en este proyecto.
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