Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº 30

DYLE Nº 30

Voces de América

El modelo SIC-E: una herramienta pedagógica para la regulación emocional y la convivencia escolar

Valentina Haas Prieto

Profesora Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

 

Introducción

En los contextos educativos actuales, las situaciones de tensión emocional forman parte de la vida cotidiana de las comunidades escolares. Docentes, estudiantes y equipos educativos enfrentan desafíos que requieren respuestas oportunas, pero también reflexivas y formativas. En este escenario, la educación socioemocional se posiciona como un componente esencial para promover el bienestar, la convivencia y el aprendizaje significativo. Desde una perspectiva pedagógica, contar con orientaciones claras y aplicables para comprender y regular las emociones permite transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento personal y colectivo.

Competencias emocionales en el mundo de hoy: un deber con el ser y para convivir

Las emociones son reacciones de corta duración, respuestas ante situaciones, acciones y percepciones, con un alto componente histórico, vinculadas con nuestras propias experiencias y que resultan muy contagiosas. Las emociones son formas de respuesta que pueden ser placenteras (positivas) o displacenteras (negativas), disponiéndonos en modos concordantes a tal sentir. Las emociones traen una gran carga informativa, por lo cual es fundamental aprender de ellas y lo que a cada uno de nosotros nos invitan para que la respuesta sea adaptativa y un aporte para todos. Es decir, requieren alfabetización, conocimiento personal y del otro.

El desafío de la regulación emocional en la convivencia escolar

La convivencia escolar no se construye únicamente a partir de normas o reglamentos, sino desde la forma en que las personas se relacionan cotidianamente. En este sentido, la convivencia se configura como una experiencia ética y relacional que se aprende y se construye en la interacción diaria, a través del respeto, el diálogo y la responsabilidad compartida (Santos Guerra, 2017). Desde esta perspectiva, el desarrollo de competencias emocionales adquiere un papel central, ya que permite comprender y regular las propias emociones en función del bienestar personal y del vínculo con los otros. A este respecto, tanto Daniel Goleman (1995) con su propuesta sobre la inteligencia emocional como Rafael Bisquerra (2009) con su modelo pentagonal destacan la regulación emocional como una competencia fundamental para la vida en comunidad. En consecuencia, la regulación emocional se transforma en una capacidad esencial para sostener vínculos respetuosos, resolver conflictos de manera constructiva y promover el bienestar en la comunidad educativa. Cuando las emociones no son reconocidas o comprendidas, es más probable que surjan respuestas impulsivas, malentendidos y escalamiento de conflictos; por ello, resulta necesario contar con herramientas pedagógicas que ayuden a detenerse, reflexionar y actuar con mayor conciencia en situaciones de interacción cotidiana.

Presentación del modelo SIC EMOCIONAL (SIC-E)

El modelo SIC-E tiene su origen en el modelo SIC: reflexión que moviliza la acción (Haas et al., 2018) y se presenta como una adaptación pedagógica orientada a la regulación emocional en contextos educativos. Se fundamenta en la autorregulación emocional y propone un proceso reflexivo, organizado en etapas recursivas y preguntas orientadoras, que permite transformar situaciones de tensión o conflicto en oportunidades de aprendizaje emocional. Su propósito es ofrecer un marco simple y aplicable que favorezca respuestas conscientes y formativas, contribuyendo al fortalecimiento de la convivencia y el desarrollo personal.

Estructura operativa del modelo SIC-E

El Modelo es recursivo y cíclico, favoreciendo los tiempos necesarios para la reflexión y el aprendizaje continuo.

Imagen 1. Etapas del Modelo SIC-E

Fuente: elaboración propia

En la imagen anterior se precisan las 3 siguientes etapas que configuran este dispositivo:

S – Sentir: Reconocer la emoción y detener la reacción inmediata (tomar conciencia del estado emocional). (Bisquerra & Pérez-Escoda, 2007).

I – Interpretar: Comprender lo que la emoción indica sobre la situación (necesidades, límites, expectativas y/o posibles malentendidos) y sobre la relación en juego. (Gross, 1998).

C – Conectar y actuar: Conectar la interpretación con el marco ético-relacional de la convivencia (respeto, cuidado, responsabilidad) y elegir una respuesta que favorezca el bienestar personal y el vínculo. (CASEL, 2020; MINEDUC, 2019).

Aplicación práctica del modelo

El modelo SIC-E se configura como un dispositivo pedagógico que busca transformar experiencias emocionales (especialmente en situaciones de tensión relacional o displacenteras) en aprendizajes para la convivencia, mediante procesos reflexivos y decisiones conscientes (Gross, 1998; MINEDUC, 2019).

Su aplicación no requiere materiales complejos ni procedimientos especializados. Se trata de un proceso que puede integrarse a la práctica cotidiana mediante el diálogo, la reflexión y el acompañamiento.

Aportes del modelo a la convivencia

El modelo SIC-E contribuye a la convivencia escolar al promover la toma de conciencia emocional, la comunicación respetuosa y la resolución reflexiva de conflictos, favoreciendo el desarrollo de habilidades socioemocionales que fortalecen los vínculos y la construcción de comunidades educativas más colaborativas y seguras. En este sentido, la autorregulación emocional permite disminuir la impulsividad, ampliar el repertorio de respuestas comunicativas y sostener abordajes no violentos ante situaciones de tensión, generando aprendizajes transferibles a la vida cotidiana. Diversas orientaciones curriculares han destacado que el desarrollo intencionado de estas competencias se asocia con mejoras en la autoestima, la integración social y la percepción del clima escolar, lo que refuerza la necesidad de implementar estrategias pedagógicas explícitas que promuevan una convivencia respetuosa y formativa (CASEL, 2020; MINEDUC, 2021; UNESCO, 2024).

Tabla 1. Aportes del modelo SIC-E a la convivencia escolar.

Dimensión

Aporte del modelo SIC-E a la convivencia

Emocional

Reconocimiento, validación y regulación de emociones (Bisquerra & Pérez-Escoda, 2007).

Cognitiva

Interpretación situada del conflicto y revisión de significados (Gross, 1998).

Conductual

Respuestas adaptativas, asertivas y no impulsivas (CASEL, 2020).

Relacional

Mejora de comunicación, reparación y colaboración en el vínculo (MINEDUC, 2019).

Formativa

Aprendizaje socioemocional continuo como parte del proyecto educativo (UNESCO, 2024).

Fuente: creación propia

La tabla 1 presenta cómo el modelo SIC-E contribuye a la convivencia escolar desde una mirada integral y formativa. En la dimensión emocional, promueve el reconocimiento y la regulación de las emociones, favoreciendo el bienestar personal y la salud mental dentro de la comunidad educativa. En la dimensión cognitiva, facilita la comprensión del conflicto y la reflexión sobre sus significados, lo que permite tomar decisiones más conscientes. En la dimensión conductual, fomenta respuestas adaptativas y asertivas que contribuyen a la resolución pacífica de conflictos. Asimismo, en la dimensión relacional, fortalece la comunicación, la colaboración y la construcción de comunidad, aspectos fundamentales para una convivencia basada en el respeto y los valores compartidos. Finalmente, en la dimensión formativa, integra el aprendizaje socioemocional como un proceso continuo que involucra a estudiantes y adultos, promoviendo el desarrollo de habilidades, actitudes y conocimientos necesarios para convivir y participar activamente en la vida escolar. (Bisquerra, 2003)

La convivencia escolar se construye día a día a partir de decisiones pequeñas, pero significativas, que reflejan respeto, cuidado y responsabilidad hacia los otros. En este sentido, la convivencia y el clima escolar dependen en gran medida de la calidad de los vínculos y de la forma en que las personas gestionan sus emociones en la interacción cotidiana (Arón & Milicic, 2017).

La tabla anterior favorece la identificación tanto de particularidades como fortalezas de cada una de las estrategias/modelos de regulación emocional. Con ello es posible analizar cuál es la más adecuada según el contexto de aplicación y la mirada formativa que se le quiera dar.

Tabla 2. Relación del modelo SIC-E con otros enfoques de educación emocional.

Modelo / estrategia

Propósito central

Foco principal

Tipo de proceso

Aporte/fortaleza

SIC-E

Transformar experiencias emocionales en aprendizaje para convivir

Autorregulación + decisión relacional

Cíclico y reflexivo

Modelo integrador (proceso)

Semáforo emocional (recurso didáctico frecuente)

Frenar reacción automática y ordenar pasos básicos

Autocontrol inicial

Secuencial simple

Útil como apoyo visual para alumnos más pequeños.

RULER

Enseñar habilidades emocionales en el marco SEL

Reconocer, comprender, etiquetar, expresar y regular emociones

Sistemático/educativo

Aporta estrategias y evidencia sobre enseñanza explícita de habilidades emocionales (Brackett et al., 2012)

CASEL

Marco de competencias socioemocionales

Autoconciencia, autogestión, conciencia social, habilidades relacionales, decisiones responsables

Formativo y contextual

Provee mapa competencial para alinear objetivos e indicadores (CASEL, 2020)

Modelo pentagonal

Estructurar competencias emocionales para la educación emocional

Conciencia, regulación, autonomía, competencia social, vida/bienestar

Progresivo y formativo

Aporta organización de contenidos y microcompetencias (Bisquerra & Pérez-Escoda, 2007)

Fuente: elaboración propia

Reflexión final

El desarrollo del modelo permite comprender que la gestión de las emociones, especialmente aquellas displacenteras, constituye un proceso progresivo y formativo que se aprende y se fortalece en la vida cotidiana. Tal como se observa en la imagen, este proceso se inicia al sentir, continúa al identificar e interpretar lo que ocurre y se concreta al conectar y actuar de manera responsable y respetuosa, considerando los efectos de nuestras decisiones. Es una forma de ir transformando cada experiencia en una oportunidad de aprendizaje para la convivencia y el bienestar. Así, el modelo se consolida como una herramienta pedagógica simple y significativa que orienta la toma de decisiones conscientes en distintos contextos —escuela, familia y comunidad— y a lo largo de todo el ciclo vital, contribuyendo a la formación de personas capaces de dialogar, resolver conflictos y actuar con sentido ético en la construcción de comunidades más colaborativas, seguras y humanas.

Bibliografía

Arón, A. M., Milicic, N., Sánchez, M., & Subercaseaux, J. (2017). Construyendo juntos: claves para la convivencia escolar. Agencia de Calidad de la Educación (Chile).

Bisquerra, R. (2009). Un modelo de competencias emocionales (pentágono de competencias emocionales).

Bisquerra, R., & Pérez-Escoda, N. (2007). Las competencias emocionales.

Bisquerra, R. (2003). Educación emocional y competencias básicas para la vida. Revista de Investigación Educativa, 21(1), 7–43.

Brackett, M. A., Rivers, S. E., Reyes, M. R., & Salovey, P. (2012). Enhancing academic performance and social and emotional competence with the RULER feeling words curriculum. Learning and Individual Differences, 22, 218–224.

CASEL. (2020). CASEL’s SEL Framework. Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning.

Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional. Kairós.

Gross, J. J. (1998). The emerging field of emotion regulation: An integrative review. Review of General Psychology, 2(3), 271–299.

Haas, V. & Luci, G. (2018). Reflexión, acción y crecimiento de los docentes en formación en las aulas de matemática. Revista Transformación, 14 (2), 1-10.

Ministerio de Educación de Chile. (2019). Política Nacional de Convivencia Escolar. [24]

Ministerio de Educación de Chile. (2021). Estrategias para el Aprendizaje Socioemocional desde el currículum nacional.

Maturana, H. (2001). Emociones y lenguaje en educación y política (10.ª ed.). Dolmen. [25]

Santos Guerra, M. A. (2017). La escuela que aprende: retos y posibilidades. Ediciones Morata.

UNESCO. (2024, diciembre 30). Lo que hay que saber sobre el aprendizaje socioemocional.

UNESCO. (2024, julio 9). La UNESCO publica un informe sobre las habilidades socioemocionales en salas de clases de América Latina y el Caribe (ERCE 2019).