Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº 31

DYLE Nº 31

Editorial

Editorial

Dolores Pevida Llamazares

Inspectora educativa. Presidenta FEAE Asturias

 

Más allá de la escuela

Hay preguntas que parecen sencillas hasta que intentamos responderlas: ¿dónde aprendemos?

Probablemente pensemos primero en la escuela: aulas, docentes, programas, horarios, experiencias compartidas. Sin embargo, basta con detenernos un momento para descubrir que nuestra experiencia de aprendizaje tiene muchos otros escenarios. Aprendemos cuando visitamos un museo y una obra nos invita a mirar de otra manera; cuando participamos en una asociación, en un proyecto cultural o comunitario; cuando una persona transmite a otra generación un conocimiento o una historia vinculada a su territorio; en el trabajo, en la cultura, en la convivencia, en la participación y también en tantas experiencias cotidianas que van dando forma a nuestra manera de comprender el mundo. Aprendemos en muchos lugares y a lo largo de toda la vida.

Esta idea conecta con una concepción de la educación sustentada por el informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors, centrada en los cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Una propuesta que sitúa el aprendizaje en una perspectiva permanente y que sigue ofreciendo un marco especialmente sugerente para pensar la educación de nuestro tiempo. Cada uno de esos aprendizajes encuentra espacios diversos para desarrollarse. Conocer se alimenta de los libros y de las aulas, pero también de un museo, de una conversación, de la exploración de un territorio o del encuentro con otras culturas. Hacer se construye en la práctica, en los proyectos, en los talleres, en los espacios profesionales y comunitarios. Vivir juntos se aprende en la relación con otras personas, en la participación y en la vida compartida. Y aprender a ser atraviesa todas esas experiencias y nos acompaña en la construcción de nuestra propia identidad, autonomía y responsabilidad. Desde esta perspectiva cobra especial sentido detenernos en los llamados contextos de aprendizaje no formal. Flexibilidad, diversidad, proximidad y conexión con las necesidades, intereses y experiencias de las personas son algunos de los rasgos que caracterizan estos contextos de aprendizaje. Esta mirada nos invita a ampliar también nuestra idea de los lugares donde sucede el aprendizaje. La escuela ocupa un lugar esencial en nuestra sociedad y comparte ese horizonte con muchos otros espacios. Los territorios educan. Las comunidades generan conocimiento. Las instituciones culturales ofrecen experiencias que despiertan preguntas. Las asociaciones crean oportunidades de participación. Los espacios profesionales permiten aprender haciendo. Y las generaciones transmiten saberes, relatos, valores y formas de comprender el mundo. Hay, además, algo especialmente valioso en esa transmisión entre generaciones. Existen conocimientos ligados a la experiencia que adquieren sentido cuando pasan de unas personas a otras: historias, prácticas culturales, formas de cuidar, de participar, de relacionarse con el entorno. Son aprendizajes que forman parte de nuestra cultura y que contribuyen a construir una memoria colectiva viva, capaz de transformarse con cada nueva generación.

Así, la educación se nos presenta como una red de espacios, relaciones y experiencias. Esta perspectiva plantea un reto para las instituciones educativas: construir puentes. Puentes entre la escuela y el territorio, entre las instituciones educativas y las culturales, entre generaciones, entre conocimientos académicos y saberes de la experiencia, entre aprendizaje y participación. Porque cuanto más conectados están los espacios en los que aprendemos, más rica puede ser nuestra experiencia educativa y personal. Quizá ahí encontremos una de las claves del aprendizaje a lo largo de la vida: comprender que educar consiste también en mantener despierta la capacidad de conocer, de hacer, de convivir y de seguir construyéndose como persona en cada etapa vital.

Este número de la revista quiere acercarnos precisamente a algunos de esos espacios. Las páginas que siguen nos permitirán conocer realidades diversas y quizá, al recorrerlas, volvamos a aquella pregunta inicial con una mirada más amplia. ¿Dónde aprendemos?

La respuesta puede acompañarnos mucho más allá de la escuela.