DYLE Nº 29

Editorial
Azucena Gozalo Ausín
Presidenta de la Federación Estatal del Fórum Europeo de Administradores de la Educación
En este número nos acercamos a una de las etapas del desarrollo humano sobre la que la percepción de la sociedad occidental más ha cambiado en los últimos tiempos: la primera infancia. Lejos queda la época en que se percibía como una mera fase de tránsito, una etapa previa carente de valor pedagógico propio: de hecho, van quedando en desuso los términos “preescolar” o “guardería”, que parecían vincular la atención a los niños y niñas de corta edad a un tratamiento puramente asistencial, lejos del foco en su desarrollo integral (cognitivo, social y afectivo).
Si bien el trayecto ha sido progresivo, en España el cambio de perspectiva fundamental llegó de la mano de la LOGSE, cuando se reconoce formalmente que el aprendizaje comienza desde el nacimiento y se marcan objetivos pedagógicos para la Educación Infantil, como pasa a llamarse la antigua etapa Preescolar de la Ley del 70. Un nuevo salto cualitativo y cuantitativo se ha afianzado en el siglo XXI, puesto que tanto las investigaciones neurocientíficas (el 85% del cerebro humano se desarrolla antes de los 5 años) como sociales (la consideración del niño como sujeto de derechos) llevan al convencimiento de que la atención a la primera infancia es crucial para garantizar un correcto desarrollo integral. En el momento actual, la escolarización en el tramo 3-6 años, no obligatorio, pero gratuito en España, goza de muy buena salud: según los propios datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes1, nuestro país presenta, en el segundo ciclo de Educación Infantil, una de las tasas de escolarización más altas del mundo, alcanzando casi el 98%, frente al 92% de la UE o al 83% de los países de la OCDE.
Estos datos parecen invitarnos a la complacencia: vivimos en un entorno donde tenemos una más que saneada atención a nuestros pequeños, cuyas familias están además convencidas de que “el cole” empieza antes de la Educación Primaria, la primera etapa obligatoria. Pero es aquí donde tenemos que ampliar la mirada y atender a las señales de alarma: a diferencia de la franja de 3 a 6 años, en las edades 0 a 3, donde la gratuidad de la enseñanza es desigual por tramos de edad y está muy irregularmente repartida geográficamente, la tasa de escolarización en España baja al 46%. Sigue siendo superior al resto de países de nuestro entorno, donde cae al 35%, pero presenta preocupantes diferencias por comunidades autónomas y por nivel educativo y de renta de las familias, hasta el punto de que la OCDE habla de una “brecha de equidad” en nuestro país en referencia a la escolarización en los primeros años de vida: Parece que el código postal es un predictor del éxito escolar más relevante de lo que nos gustaría reconocer.
Los números importan. Saber de dónde venimos y hacia dónde nos queremos dirigir se ha de sustentar en la constatación y consolidación de nuestros avances y en la propuesta de horizontes realistas, anclados en nuestra realidad y comprometidos con el objetivo inapelable de alcanzar la equidad. Si, de acuerdo con el premio Nobel James J. Heckman, autor de la conocida ecuación de Heckman, la inversión en la primera infancia genera más retorno que en ninguna otra etapa en términos del éxito escolar, la salud, la carrera profesional y la vida personal y social, nuestra mirada debe poner el foco en esa etapa crucial de la vida de nuestros más pequeños, que va a ser determinante para su futuro, para nuestro futuro.
1 Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. (2024). Datos y cifras. Curso escolar 2024-2025. Secretaría General Técnica. Catálogo de publicaciones del Ministerio.
